Pulp Fiction, 1940 · page 19 of 92
Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 19: what you’re looking at
A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.
📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)
Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.
—Gtieno, manito, como broma bien esta, creo yo. A lo mejor se figuran que es cierto estas senoritas, y... —Pues eso es lo que deseo, que se lo crean, para que se pongan en guardia contigo y callate ya o te denuncio en la primera estaci6n que paremos. Nino, rabioso, se acurruco en un rincon del asiento, se cubrio la cara con el sombrero, para no sufrir el sonrojo de las 4avidas miradas que le lanzaba Stella, y Jim, sonriendo en silencio, exclamo: —Bien, senoritas. Celebro que todo: haya quedado en un espectaculo divertido y que esto anime un poco el viaje. ¢Van ustedes muy lejos? —A Texas. —jQué casualidad, nosotros vamos alli, también! ¢Haran solas tan largo viaje? —jOh, no! Mi papa se nos unira en Lynchburg, en Virginia. Ha tenido que ir alli a resolver un asunto. ;Y ustedes, van en plan de negocios? Jim mir6 de reojo a Nino y contest6: —jPhs! Nino se ha empenado en que alli se pueden asaltar impunemente seis o siete Bancos y una docena de ranchos y por darle gusto... Nino se agité en el asiento, nerviosamente, levant6 un momento el sombrero, miré a Jim de una manera asesina y volvi6é a cubrirse la cara, mientras las dos muchachas rompian a= reir estrepitosamente. Aquel dialogo intencionado pareci6 atraerles con honda simpatia y Jim, amable y cortés, se dedicé a charlar sobre el Oeste, sus ranchos, sus habitantes y sus costumbres, sin que Nino se atreviese a intervenir en la conversacioOn. Pero habilmente llev6 la charla al terreno que le interesaba para sonsacar a Vera el motivo de su viaje y poder averiguar algo de las actividades de su padre. Vera no parecia muy enterada de los negocios de Spack o no queria descubrirlos, pues se limit6 a decir que iban a cierto lugar de Texas donde el financiero tenia intereses vitales y que como les agradaba viajar les habia ofrecido Ilevarlas con él. Cuando se hizo de noche, Vera pregunt6 a su prima si queria pasar al vagon restaurante a cenar y la muchacha se limit6 a decir: —Como tt mandes, Vera. Esta se volvié risuefia a Jim, preguntando: — <No vienen ustedes? Jim se excus6o: —Perdéneme, pero no me atrevo. Mi companero es un coyote comiendo. Sorbe como un aspirador y se limpia los labios con la manga de la chaqueta. Se me indigestaria la cena. cConniclooolks C@©