Penny Dreadfuls, 1875 · page 98 of 400
Varney El Vampiro — page 98: what you’re looking at
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mano y deshacer el cierre, que es muy sencillo: cuando se abre como una puerta, con un paso queda uno dentro de la iglesia. —Un buen modo —dijo Marchdale—. No perdamos tiempo. Rodearon la iglesia hasta llegar a una ventana muy baja, junto a un angulo del muro donde un enorme contrafuerte se proyectaba hacia el cementerio. — {Lo haras tu, Henry’? —dijo George. — Si. He observado muchas veces los cierres. Dadme un pequeno impulso y todo saldra bien. George lo hizo, y Henry, con su navaja, dobl6 sin esfuerzo parte del revestimiento de plomo que sujetaba uno de los cristales, y luego lo sac6 entero. Se lo entreg6 a George, diciendo: —Toma esto, George. Podemos reponerlo con facilidad cuando nos vayamos, de modo que no queden indicios de que nadie haya estado aqui. George tomo el trozo de cristal grueso y de color apagado, y en un momento Henry ya habia conseguido abrir la ventana; el modo de entrar en la vieja iglesia se presento franco y facil ante todos ellos, aunque hubiesen sido muchos. —Me maravillo —dijo Marchdale— de que un lugar tan mal protegido no haya sido Saqueado nunca. —No hay motivo alguno para ello —observ6 el senor Chillingworth—. No hay nada que yo conozca que merezca la pena robar. — {De veras? —Ningtn objeto. El pulpito, desde luego, esta cubierto de terciopelo desvaido; pero aparte de eso, y de una caja vieja en la que creo que no queda mas que algunos libros, no veo tentacion alguna. —Y, Dios lo sabe, eso ya es bien poco. —Vamos —dijo Henry—. Tened cuidado; debajo de la ventana no hay nada, y la profundidad es de unas dos pies. Guiados asi, todos entraron sin dificultad en el sacro edificio, y entonces Henry cerro la ventana y la aseguro por dentro, diciendo: —No nos queda ahora mas que ponernos a abrir camino hacia la cripta, y confio en que el cielo me perdonara por profanar asi el sepulcro de mis antepasados, atendiendo al objeto que persigo con ello. —Parece mal trastear asi con los secretos de la tumba —observ6 el senor Marchdale. —jBah, tonterias! —dijo el doctor—. {Qué secretos puede tener la tumba, me pregunto”? —Pero, mi buen sefiot... —No, mi buen sefior, ya es hora de que la muerte, que es el destino inevitable de todos, sea contemplada con ojos mas filosdficos de lo que suele hacerse. No hay secretos en la tumba que no puedan y deban intentarse descubrir. — {A qué te refieres? —RHay uno que, muy probablemente, nos resultara desagradable: el olor nada agradable de restos animales descompuestos; mas alla de eso, no conozco ningun misterio que la tumba nos pueda mostrar. —Ah, vuestra profesion os hace insensible a esas cosas. —yY es muy bueno que asi sea; si todos los hombres miraran a un cadaver como algo casi demasiado espantoso para contemplar, y demasiado horrible para tocar, la cirugia perderia su valor y muchos crimenes, de los mas abominables, quedarian impunes. CONniluCEOOOlKS.€O