Penny Dreadfuls, 1875 · page 96 of 400
Varney El Vampiro — page 96: what you’re looking at
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—{Y Flora no parece muy alarmada por quedarse sola? —dijo Marchdale. —No —respondi6 Henry—-; ha tomado la decisiOn con una firme valentia natural que yo sabia que tenia en su caracter para resistir, en lo posible, el efecto deprimente de la terrible visita que ha sufrido. —Eso habria vuelto locas a algunas. —Sin duda; y su propia razon vacild, pero, gracias a Dios, se ha restablecido. —yY espero fervientemente que, a lo largo de su vida —anadi6 Marchdale—, no tenga que afrontar una prueba asi otra vez. —No creeremos ni por un momento que algo semejante pueda repetirse. —Es una entre mil. La mayoria de las j6venes nunca se habrian recuperado del espantoso choque nervioso. —No solo se ha recuperado —dijo Henry—, sino que posee ahora un espiritu que me alegra ver, porque la sostendra: un temperamento de resistencia. —Si, de hecho —dijo Marchdale—-; se me olvid6 comentarlo antes: nos pidi6 armas para resistir una segunda visita. —Me sorprende mucho. —Si; a mi también me sorprendio, aunque me agrado. —Si lo hubiera sabido, le habria dejado una de mis pistolas. ;Sabes si sabe usar armas de fuego? —Oh, si; muy bien. —QQué lastima. Yo las tengo las dos conmigo. —Ah, esta provista. —({Provista? —Si: encontré unas pistolas que solia llevarme al continente, y ella las tiene bien cargadas, de modo que siel vampiro hace su aparicion, es probable que reciba una recepcion bastante calurosa. —jDios mio! {no fue eso peligroso? —Para nada, creo yo. —Bueno, tu sabras mejor; claro. Ojala venga el vampiro y tengamos el placer, al volver, de encontrarlo muerto. Por cierto, yo —eh— cielos, he olvidado comprar los materiales para las luces, que me comprometi a traer. —j Qué desgracia! —dijo uno. —Andad despacio —afiadi6 otro—, mientras yo vuelvo corriendo a por ellas. —jOh, estamos demasiado lejos...! —jHola! —grit6 en ese instante un hombre, a cierta distancia delante de ellos. —Es el sefior Chillingworth —dijo Henry. —jHola! —trepitio el digno doctor—. {Eres ti, amigo mio, Henry Bannerworth’? —Si—respondio Henry. El senor Chillingworth vino hacia ellos y dijo: —He llegado antes de la hora, asi que, en lugar de esperar en el portico de la iglesia, lo que habria podido exponerme a ser observado quizas, pensé que seria mejor andar un poco y tener la suerte de encontrarlos. —~ Adivinaste que vendriamos por aqui? —pregunto Henry. —Si, y asi ha resultado realmente. Es, sin duda, la ruta mas directa hacia la iglesia. —Creo que voy a volver —dijo el senor Marchdale. —({ Volver? —exclam6 el doctor—; {para qué? —Olvidé los utensilios para las luces. Tenemos velas, pero no como encenderlas. CONniluCEOOOlKS.€O