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Penny Dreadfuls, 1875 · page 95 of 400

Varney El Vampiro — page 95: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 95: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—No estaremos fuera mas tiempo del que te he indicado —dijo Henry. —Oh, estaré perfectamente contenta. Ademas, {voy a vivir asi con miedo toda mi vida? Seguro que no. También debo aprender a defenderme. Henry cogi0 al vuelo la idea y dijo: —Si te dejo unas armas de fuego, {crees que tendras valor para usarlas? —Si, Henry. —Entonces las tendras; y te ruego que dispares sin la menor vacilaciOn contra cualquiera que entre en tu cuarto. —Lo haré, Henry. Si alguna vez un ser humano estuvo justificado en el uso de armas letales, lo estoy ahora. Que el cielo me proteja de otra visita como la que he sufrido ya una vez. Antes preferiria morir cien muertes que padecer lo que he padecido. —No permitas, querida Flora, que esto te pese demasiado al recordarlo en conversacion. Aun mantengo la esperanza de que surja algo que dé una explicacion mucho menos terrible de lo ocurrido que la que ahora imaginas. Animaos, Flora; iremos una hora después del ocaso y volveremos aproximadamente dos horas después de la hora en que salgamos de aqui, puedes estar segura. A pesar de esa pronta y valerosa aceptacion del plan por parte de Flora, Henry no dejaba de temer que, al llegar la noche, volvieran a despertar sus miedos; pero hablo del asunto con el senor Chillingworth y obtuvo el consentimiento inmediato de aquel caballero para acompanarlos. Prometi6 encontrarse con ellos en el portico de la iglesia exactamente a las nueve, y todo quedo arreglado. Henry aguardo con ansia y preocupacion la Ilegada de la noche, esperando que disipara una de las terribles deducciones que su imaginacion habia sacado de las circunstancias recientes. Le entrego a Flora un par de pistolas de su propiedad, de las que sabia podia fiarse, y se aseguro de cargarlas bien, para que no cupiera la menor posibilidad de que fallaran en un momento critico. —Ahora, Flora —dijo—,, te he visto usar armas de fuego cuando eras mucho mas joven que ahora, asi que no necesito darte instrucciones. Si viene algun intruso y disparas, procura apuntar bien y dispara a la altura baja. —Lo haré, Henry, lo haré; ;volveréis en dos horas’? —jSeguro que volveré! E] dia transcurri6; lleg6 la tarde y luego la noche. Aquella se present6 nublada, por lo que el brillo de la luna no alcanz6 la intensidad de la noche anterior. Aun asi, logr6o abrirse paso entre los vapores que la cubrian por espacios de varios minutos y produjo suficiente claridad sobre el rostro de la naturaleza; en consecuencia, la noche estuvo lejos de ser completamente oscura. George, Henry y Marchdale se reunieron en una de las habitaciones inferiores de la casa antes de partir en su expedicion; y, tras cerciorarse de que llevaban todas las herramientas necesarias —incluida la misma pequefna pero bien templada palanca de hierro con la que Marchdale, la noche de la visita del vampiro, forz6 la puerta de la camara de Flora— salieron del vestibulo y se encaminaron a paso rapido hacia la iglesia. el caso del Dracula de Stoker, es capaz de amamantar, aunque es sangre, no leche, lo que fluye de su pecho. Para mds informacion, consulte el fascinante ensayo de Christopher Craft, “Kiss Me with Those Red Lips: Gender and Inversion in Brant Stoker's Dracula” “Bésame con esos labios rojos: género e inversion en Drdcula de Brant Stoker”. CONniluCEOOOlKS.€O _~