Penny Dreadfuls, 1875 · page 80 of 400
Varney El Vampiro — page 80: what you’re looking at
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—No, no te culpes por ello —dijo Henry—. Tienes toda la raz6n; soy yo quien es demasiado sensiblemente necio. Ahora bien, ya que lo has mencionado, debo admitir que tengo un gran deseo de verificar la exactitud de la observaci6n comparandola con el retrato. —Eso puede hacerse con facilidad. —Yo me quedaré aqui —dijo George—,, por si Flora despierta, mientras ustedes dos van si quieren. Esta al otro lado del corredor. Henry se levant6 de inmediato, diciendo: —Vamos, senor Marchdale, venga. Al menos verifiquemos este punto ahora mismo. Como dice George, esta solo al otro lado del corredor y podemos volver enseguida. —Estoy dispuesto —dijo el senor Marchdale con tono apesadumbrado. No era necesaria luz alguna, porque la luna se hallaba suspendida en un cielo sin nubes y, al ser la casa independiente y tener numerosas ventanas, estaba tan iluminada como de dia. Aunque la distancia de una camara a la otra solo era a través del corredor, era mayor de lo que esas palabras indicarian, pues el corredor era amplio y no estaba exactamente enfrente, sino bastante en diagonal. No obstante, estaba ciertamente lo bastante cerca para que cualquier sonido de alarma de una habitacion Ilegara a la otra sin dificultad. Unos pocos momentos bastaron para que Henry y el senor Marchdale se hallaran en aquel cuarto antiguo donde, por el efecto de la luz de la luna que lo baniaba, el retrato sobre el panel parecia sumamente vivo. Y este efecto era sin duda mayor porque el resto de la habitaci6n no quedaba iluminado por los rayos lunares, que entraban por una ventana del corredor y luego, por la puerta abierta de aquel cuarto, incidian sobre el retrato. El senor Marchdale sostuvo el trozo de tela junto al vestido del retrato, y con una sola mirada se mostro la maravillosa semejanza entre ambos. —jDios mio! —dijo Henry—. jEs el mismo! El senor Marchdale dejo caer el trozo de tela y temblo. —HEste hecho sacude incluso tu escepticismo —dijo Henry—. —No sé que pensar. —Puedo contarte algo que guarda relaci6n con ello. No sé si conoces suficiente de la historia de mi familia para saber que uno de mis antepasados —ojala pudiera decir que digno— se suicido y fue enterrado con la ropa puesta. —i Tu... estas seguro de eso? —Muy seguro. —Cada vez me siento mas desconcertado: con cada momento parece salir a la luz aleun extrafo hecho que corrobora esa horrorosa suposicion de la que tanto nos rehusamos a hablar. Hubo un silencio de unos instantes, y Henry se volvio hacia el senor Marchdale para decir algo cuando se oy6, cauteloso, el paso de una pisada en el jardin, justo debajo del balcon. A Henry se le apodero una sensacion nauseabunda y tuvo que apoyarse en la pared; con acentos apenas articulados dijo: —jEl vampiro... el vampiro! ;Dios del cielo, ha vuelto! —Ahora, que el Cielo nos inspire mas que coraje mortal —clamo el senor Marchdale—. Y en seguida se precipit6 hacia la ventana y salto al balcon. conniclbooolkks (CO)