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Penny Dreadfuls, 1875 · page 79 of 400

Varney El Vampiro — page 79: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 79: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Al examinarlo de cerca, parecia ser parte de la solapa de un abrigo de tiempos antiguos, y de repente Henry, con una expresion de intensa preocupacion, dijo: —Esto me recuerda a la moda de las prendas de hace muchos anos, senor Marchdale. —Se desprendio de mi agarre como si estuviera podrida y no soportara ningun uso brusco. —jQué olor tan extrafio y sobrenatural tiene! —Ahora que lo mencionas —anadi6d Marchdale—, debo confesar que a mi también me huele como si realmente viniera de la tumba. —Si, si. No digas nada sobre esta reliquia de la noche pasada a nadie. —Ten la seguridad de que no lo haré. Estoy lejos de desear mantener en la mente de alguien pruebas de aquello que con tanto deseo querria refutar. El senor Marchdale volvio a guardar en su bolsillo la parte del abrigo que habia usado la figura, y luego los tres se dirigieron a la habitaci6n de Flora. Faltaban apenas unos minutos para la medianoche; la luna habia subido alto en el cielo, y hacia mucho tiempo que no se veia una noche de tal claridad y belleza. Flora dormia, y en su habitacion se sentaron los dos hermanos y el senor Marchdale, en silencio, pues ella habia mostrado signos de inquietud, y temian interrumpir el ligero suelo en que habia caido. Ocasionalmente conversaban en susurros, los cuales no podian despertarla, ya que la habitacion, aunque mas pequefia que la que habia ocupado antes, aun era lo suficientemente espaciosa para permitirles mantenerse a cierta distancia de la cama. Hasta que la hora de la medianoche realmente lleg6, guardaron silencio, y cuando el ultimo eco del sonido se apag6, un sentimiento de inquietud los invadio, lo que los Ilev6 a conversar un poco para disiparlo. —QQué brillante esta la luna ahora —dijo Henry en tono bajo. —Nunca la habia visto mas brillante —respondi6 Marchdale—. Siento como si estuviera seguro de que esta noche no seremos interrumpidos. —FEra mas tarde a esta hora —dijo Henry. —No nos felicitemos todavia por la ausencia de visitas. —jQué silenciosa esta la casa! —-observO George—. Me parece que nunca la habia encontrado tan intensamente tranquila. —Es muy silenciosa. —jSilencio! Se mueve. Flora gimio en suenos e hizo un ligero movimiento. Las cortinas estaban completamente corridas alrededor de la cama para proteger sus ojos de la brillante luz de la luna que entraba con tanta fuerza. Podrian haber cerrado las contraventanas, pero no quisieron hacerlo, pues eso haria inutil su vigilancia, ya que no podrian ver si alguien intentaba entrar. Paso quiza un cuarto de hora cuando el senor Marchdale dijo en un susurro: —Acabo de darme cuenta de que el trozo de abrigo que tengo, el que arranqué de la figura anoche, se parece notablemente en color y apariencia al estilo de vestimenta del retrato en la habitacion en que Flora durmi6 recientemente. Lo pensé —dijo Henry— cuando lo vi por primera vez; pero, para decir la verdad, temia sugerir alguna nueva prueba relacionada con la visita de anoche. —Entonces no deberia haber llamado tu atenci6n sobre ello —dijo Marchdale—, y lamento haberlo hecho. CONniluCEOOOlKS.€O