Penny Dreadfuls, 1875 · page 73 of 400
Varney El Vampiro — page 73: what you’re looking at
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—Pero la tuya no lo esta, Flora. Tu mente es sana, y aunque su poder no lIlegue tan lejos, demos gracias al cielo, querida Flora, de que no lo necesites. Ella suspir6 profundamente y dijo: —jQue el cielo me ayude! No lo sé, Henry. Aquel ser espantoso me sujeto del cabello. Tengo que cortarlo todo. Traté de escapar, pero me arrastro hacia atras... era una cosa brutal. Oh, en ese momento, Henry, senti como si algo extrafo ocurriera en mi cerebro, como si me estuviera volviendo loca. Vi aquellos ojos vidriosos tan cerca de los mios... senti un aliento caliente y pestilente en mi rostro... jayudame... ayudame! —jSilencio, mi Flora, silencio! Mirame. —Ya estoy tranquila otra vez. Hundio los dientes en mi garganta. ;Me desmayé? —Si, querida; pero te ruego que atribuyas todo eso a la imaginaciOn, 0 al menos en su mayor parte. —Pero tu lo viste. —Todos lo vimos. —vVimos a un hombre... un ladr6n, debio de ser un ladron. Ya sabes, querida Flora, qué facil es adoptar un disfraz asi. — {Se robo algo? —No que yo sepa; pero hubo alarma, ya sabes. Flora nego con la cabeza y dijo en voz baja: —Lo que vino aqui era mas que mortal. Oh, Henry, si al menos me hubiera matado, ahora seria feliz; pero no puedo vivir... lo o1go respirar todavia. —Habla de otra cosa, querida Flora —diyjo Henry, muy afligido—; te haras mas dano si te entregas a esas extranas fantasias. —jOyala fueran fantasias! —Lo son, créeme. —Hay una extrafa confusion en mi mente, y el sueno me vence de pronto, cuando menos lo espero. Henry, Henry, lo que fui, nunca, nunca volveré a serlo. —No digas eso. Todo pasara como un sueno, y dejara una huella tan leve en tu memoria que llegara el dia en que te asombrara que haya causado tanta impresi06n en tu animo. —Dices esas palabras, Henry —respondio ella—, pero no salen de tu corazon. jAh, no, no, no! {Quién viene? La puerta se abrio, y la sehora Bannerworth dijo: —Soy yo, querida. Henry, el doctor Chillingworth esta en el comedor. Henry se volvio hacia Flora. — {Quieres verlo, querida Flora? Conoces bien al senor Chillingworth. —Si, Henry, si, lo veré, 0 a quien tu desees. —Haz subir al senor Chillingworth —dijo Henry al criado. Pocos momentos después, el médico entr6 en la habitacion y se acerc6 enseguida al lecho para hablar con Flora, en cuyo palido rostro fij6 una mirada de evidente interés, aunque mezclada con cierta pena, al menos eso revelaba su expresiOn. —Bien, senorita Bannerworth —dijo—, {qué es eso que oigo acerca de un mal suenio que ha tenido”? — {Un sueno? —dijo Flora, fijando sus hermosos ojos en él. —Si, segun entiendo. Ella se estremecio y guardo silencio. —(/Entonces no fue un suefio? —afadio el senor Chillingworth. Flora se retorci6 las manos y, con voz de extrema angustia y desconsuelo, dijo: CONniluCEOOOlKS.€O _~