Penny Dreadfuls, 1875 · page 61 of 400
Varney El Vampiro — page 61: what you’re looking at
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Iban tan rapido que pronto alcanzaron la vieja casa, y al verla notaron luces brillando en las ventanas y sombras que se movian de un lado a otro, sefial de que todos estaban despiertos y alarmados. Tras cierto esfuerzo, Henry logr6 que una criada aterrorizada le abriera la puerta principal; temblaba tanto que apenas podia sostener la lampara que Ilevaba. —Habla de una vez, Martha —dijo Henry—. {Sigue viva Flora? —Si, pero... —jBasta, basta! Gracias a Dios vive. {Donde esta ahora? —En su cuarto, senorito Henry. ;Ay, Dios mio, qué va a ser de nosotros! Henry subio corriendo la escalera, seguido por George y el senor Marchdale, sin detenerse hasta llegar a la habitacion de su hermana. —Madre —dijo antes de cruzar el umbral—, {esta usted aqui? —Si, hijo mio, si. Entra, por favor, entra y hablale a Flora. —Entre, senor Marchdale —dijo Henry—, no lo trataremos como a un extrafio. Y todos entraron en la habitacion. Ya se habian traido varias luces a aquella camara antigua, y ademas de la madre de la hermosa joven que habia sido victima de tan espantoso suceso, habia dos sirvientas que parecian aterradas hasta el extremo, incapaces de prestar ayuda alguna. Las lagrimas corrian por el rostro de la madre, y en cuanto vio al senor Marchdale se aferro a su brazo, evidentemente sin darse cuenta de lo que hacia, y exclam6o: —jOh, qué es esto que ha pasado, qué es esto! Dimelo, Marchdale. Robert Marchdale, tu, a quien conozco desde mi infancia, no me mentiras. Dime qué significa todo esto. —No puedo —respondi6 él con voz conmovida—. ;Dios me juzgue si miento! Estoy tan desconcertado y asombrado por lo ocurrido esta noche como tu misma. La madre se retorci6 las manos y rompio a Ilorar. —Fue la tormenta la que primero me despert6 —afadid Marchdale—, y luego escuché un grito. Los hermanos se acercaron temblando a la cama. Flora estaba medio incorporada, sostenida por varias almohadas. Estaba completamente inconsciente y su rostro tenia una palidez aterradora; apenas si podia percibirse que respiraba. En su ropa, cerca del cuello, se veian manchas de sangre. Parecia mas una enferma que hubiera sufrido una larga dolencia que una joven en la plenitud de la vida y la salud, como lo habia estado el dia anterior a la extrafia escena que acabamos de relatar. —({Esta dormida? —pregunto Henry, dejando caer una lagrima sobre su palida mejilla. —No —respondio el sefor Marchdale—. Esta desmayada; debemos hacerla volver en si. Empezaron de inmediato a aplicar medidas para reanimar la circulacion, y, tras perseverar un rato, tuvieron la satisfaccion de verla abrir los ojos. Sin embargo, su primer acto al recobrar la conciencia fue lanzar un fuerte grito, y no fue hasta que Henry le rog6 que mirara a su alrededor y viera que solo estaba rodeada de rostros amigos que se atrevio a abrir los ojos de nuevo y mirar, temblando, de uno a otro. Entonces se estremecio y rompi0 a llorar: —jOh, cielo, ten piedad de mi! ;Cielo, ten piedad y salvame de esa forma espantosa! —No hay nadie aqui, Flora —dijo el senor Marchdale—, salvo quienes te aman, y que, si fuera necesario, darian la vida por t1. —jOh, Dios! ;Oh, Dios! —Has sufrido un gran terror. Pero dinos claramente lo que ha ocurrido. Ahora estas a salvo. _~ CONniluCEOOOlKS.€O