Penny Dreadfuls, 1875 · page 60 of 400
Varney El Vampiro — page 60: what you’re looking at
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CAPITULO III LA DESAPARICION DEL CADAVER. LA RECUPERACION DE FLORA Y SU LOCURA. LA OFERTA DE AYUDA DE SIR FRANCIS VARNEY. —jEs humano! —exclamo Henry—. jSeguro que lo he matado! —Eso parece —dijo el senor Marchdale—. Vayamos enseguida al otro lado del muro, a ver donde ha caido. De inmediato estuvieron de acuerdo, y los tres se apresuraron hacia una verja que daba a un potrero. La cruzaron corriendo y pronto se hallaron fuera del muro del jardin, en direcci6n al lugar donde esperaban encontrar el cuerpo de aquel ser que habia mostrado un aspecto tan sobrenatural, pero que seria un enorme alivio comprobar que era humano. Avanzaban con tanta prisa que apenas podian intercambiar palabras; una ansiedad sofocante los dominaba, y en su carrera ignoraban todo obstaculo que, en cualquier otra circunstancia, les habria impedido seguir un camino tan directo. Fuera del muro era dificil determinar el punto exacto donde el cuerpo debia haber caido; pero si recorrian toda su longitud, sin duda darian con él. Asi lo hicieron; sin embargo, para su sorpresa, llegaron de un extremo al otro sin encontrar cuerpo alguno, ni el mas leve indicio de que uno hubiera estado alli. En algunos tramos, junto al muro, crecia una especie de brezo, y por lo tanto cualquier rastro de sangre podria haberse perdido entre esa vegetacion, si justo alli era donde aquel extrano ser habia parecido desplomarse. Habia que comprobarlo; pero, después de recorrer dos veces la extension entera del muro, se detuvieron y se miraron con asombro. —Aqui no hay nada —dijo Harry. —Nada —anadio su hermano. —No pudo haber sido una ilusi6n —dijo por fin el senor Marchdale, estremeciéndose. — {Una ilusi6n? —exclamaron los hermanos—. Eso no es posible; todos lo vimos. —Entonces, {qué terrible explicaci6n podemos dar? —jPor Dios! No lo sé —exclam6 Henry—. Esta aventura supera toda creencia, y, de no ser por el gran interés que tenemos en ella, la contemplaria con pura curiosidad. —Es demasiado horrible —dijo George—. Por el amor de Dios, Henry, volvamos a ver sila pobre Flora sigue con vida. —DMiis sentidos —dijo Henry— estaban tan absortos contemplando esa forma espantosa que no miré hacia ella mas que para ver que parecia muerta. ;Dios la ayude! Pobre, pobre y hermosa Flora... Qué triste destino el tuyo. Flora... Flora... —No llores, Henry —dijo George—. Mas vale que nos apresuremos; tal vez las lagrimas sean prematuras. Puede que aun viva y nos sea devuelta. —Y —ajfiadio el senor Marchdale— quiza pueda darnos algun relato de esta espantosa visita. —Cierto, cierto —exclam6o Henry—. Corramos a casa. Emprendieron el regreso, reprochandose el haber salido todos juntos y temiendo lo que pudiera haber ocurrido en su ausencia a quienes habian quedado totalmente desprotegidos. —Fue un impulso temerario venir tras esa figura horrenda —dijo el senor Marchdale—. Pero no te atormentes, Henry; puede que no haya razon para tus temores. CONniluCEOOOlKS.€O