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Penny Dreadfuls, 1875 · page 396 of 400

Varney El Vampiro — page 396: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 396: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

imaginar la clase de desolaci6n que reinaba en Bannerworth Hall cuando, por primera vez, tras cerca de ciento cincuenta anos de ocupacion, fue abandonada por los representantes de aquella familia, tantos de cuyos miembros habian vivido y muerto bajo su techo. La casa, y todo lo que en ella, fuera de ella y a su alrededor se hallaba, parecia realmente simpatizar con su propia desolacion y abandono. Parecia como si veinte anos de ocupacion continua no hubieran podido producir en el antiguo edificio un efecto semejante al que habian causado aquellas pocas horas de negligencia y abandono. Y, sin embargo, no era como si hubiese sido despojada de esos antiguos y gastados restos de ornamento y mobiliario que durante tanto tiempo le habian pertenecido. No; nada, salvo la ausencia de aquellas figuras que solian desplazarse silenciosamente de una estancia a otra, encontrandose aqui en una escalera, alla en un corredor, e incluso en algunos de los antiguos aposentos revestidos de paneles, le conferia ese aire de reposo lugubre y apatia. Los postigos, ademas, estaban todos cerrados, y esa circunstancia contribuia en gran medida a producir ese efecto sombrio que de otro modo no se habria dado. En efecto, todo cuanto podia hacerse sin atraer una atencion demasiado especial se habia hecho para demostrar a cualquier observador casual que la casa estaba deshabitada. Pero no era asi en realidad. En esa misma estancia donde el tan temido Varney el vampiro habia hecho una de sus aterradoras apariciones ante Flora Bannerworth y su madre, estaban sentados dos hombres. Fue desde ese aposento desde donde Flora habia disparado la pistola que su hermano le habia dejado, y cuyo tiro, segun creia toda la familia, habia alcanzado con toda seguridad a la persona del vampiro. Era una estancia de acceso particularmente facil desde los jardines, pues tenia altas puertas-ventana que se abrian casi a ras de suelo, y solo un escalon de piedra separaba el piso del aposento de un ancho sendero de grava que rodeaba toda esa parte de la casa. En esta estancia, pues, estaban sentados dos hombres en silencio y casi en la oscuridad. Ante ellos, y sobre una mesa, habia varios objetos de refrigerio, asi como de defensa y de ataque, segun pudieran ser sus intenciones. Habia una botella y tres vasos, y, junto al codo de uno de los hombres, yacia un gran par de pistolas, como las que podrian haber adornado el cintur6n de algun personaje desesperado que quisiera infundir en sus enemigos una idea de su bravura por el tamafo de sus armas. Cerca de alli, junto al mismo individuo, habia algunas armas de fuego mas modernas, asi como un largo punal, con empunadura montada en plata. La luz de que disponian consistia en un gran farol, construido con una corredera, de modo que podia quedar completamente oscurecido en un instante; pero, tal como estaba colocado entonces, los rayos que se le permitian emitir se dirigian en lo posible lejos de la ventana del aposento, y caian sobre los rostros de los dos hombres, revelandolos como el almirante Bell y el doctor Chillingworth. Podria haber sido efecto de la particular luz en la que se hallaba, pero el doctor tenia un aspecto extremadamente palido y no parecia en absoluto cOmodo. El almirante, por el contrario, mostraba el estado de 4nimo mas apacible posible, y tenia los brazos cruzados sobre el pecho y la cabeza hundida entre los hombros, como si hubiera tomado una resoluci6n que iba a prolongarse mucho tiempo y, por tanto, estuviera dispuesto a sacar el mejor partido de ella. CONniluCEOOOlKS.€O _~