Penny Dreadfuls, 1875 · page 395 of 400
Varney El Vampiro — page 395: what you’re looking at
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—Bueno —dijo Flora—, esto es muy considerado por parte del almirante. El lugar sera realmente encantador, y el jardin también, delicioso. —No debe usarse por ahora —dijo Jack—, si es tan amable, sefora; esas son las ordenes de momento. —Muy bien —respondio Flora, sonriendo—. Supongo, sefor Pringle, que tendremos que obedecerlas. —Jack Pringle, si no le importa —replico Jack—. Mi mando es solo provisional; no tengo comisiOn. CAPITULO LVII LA VIGILIA SOLITARIA Y LA AVENTURA EN LA CASA DESIERTA Ya es noche cerrada, y una quietud tan peculiar y solemne reina en y alrededor de Bannerworth Hall y de sus terrenos circundantes, que cualquiera habria podido suponerlo un lugar de muertos, completamente abandonado, tras la puesta del sol, por todos aquellos que aun quisieran mantener lazos con los vivos. No se movia ni una sola brizna de aire, y esta circunstancia contribuia en gran medida a la impresion de profundo reposo que ofrecia toda la escena. El viento, durante el dia, habia tenido un caracter bastante racheado; pero hacia el anochecer, como suele ocurrir tras una jornada de tal naturaleza, habia amainado por completo, y la serenidad del lugar no se veia perturbada ni siquiera por el mas leve suspiro de una brisa errante. La luna salia tarde en aquella época, y, como sucede siempre en ese intervalo entre la puesta del sol y la aparicion de ese astro que embellece la noche, la oscuridad era de lo mas profunda. Era una de esas noches que invitan a reflexiones melancolicas; una noche en la que un hombre se inclinaria a repasar su vida pasada y a explorar los recovecos ocultos de su alma, para ver si la conciencia podia volverlo cobarde en medio de la soledad y la quietud que lo envolvian. Era una de esas noches en las que los caminantes, en la soledad de la naturaleza, sienten que el ojo del Cielo esta sobre ellos, y en las que parece existir una conexion mas visible entre el mundo y su gran Creador que en las ocasiones ordinarias. Lo solemne y lo melancolico se aduenan de los lugares que, antafo llenos de vida, quedan desiertos cuando los abandonan aquellas formas y rostros familiares que durante tanto tiempo los habitaron. No hay desierto, ni isla deshabitada en el lejano océano, ni extension salvaje, arida e intransitable de absoluta esterilidad que pueda compararse, ni por un instante, en cuanto a soledad y desolacion, con una ciudad abandonada. Despoja a Londres, poderosa y majestuosa como es, de la bulliciosa multitud de humanidad que llena sus calles, sus suburbios, sus templos, sus edificios publicos y sus viviendas privadas, y cuan sobrecogedor seria el caminar de un solo hombre a través de sus silenciosas avenidas. Si la locura no se apoderara de él tras haber sido durante largo tiempo el Unico Superviviente de una raza, sin duda no seria de naturaleza comun. Y, descendiendo de las grandes cosas a las menores —de la enorme ciudad leviatan a una sola mansion, muy apartada del ruido y el bullicio de la vida convencional—, podemos CONniluCEOOOlKS.€O