Penny Dreadfuls, 1875 · page 394 of 400
Varney El Vampiro — page 394: what you’re looking at
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—Bien —dijo—, ya se han ido, almirante Bell, y estamos solos; el escenario esta despejado y sin favores. —Las dos cosas que mas deseo. Ahora seran forasteros alli adonde van, y eso ya es algo ganado. Haré lo posible si [lego a encontrarme frente a frente con esos piratas. Les haré sentir el peso del buen metal auténtico; los abordare... maldita sea, haré de todo. —Todo lo que pueda hacerse. —Si, si. an 6 Se Sa Sa El coche en el que la familia Bannerworth fue Ilevada continuo su camino sin el menor contratiempo, y durante todo el trayecto no se cruzaron con nadie. Lo cierto era que casi todo el mundo se hallaba en la conflagracion de la casa de sir Francis Varney. Flora no sabia en qué direcciOn avanzaban y, al cabo de un tiempo, se perdi6 toda referencia del camino. Cayo la noche, y todos permanecieron sentados en silencio dentro del coche. Por fin, tras un rato en esa situaci6n, Flora Bannerworth se volvio hacia Jack Pringle y dijo: — Estamos cerca 0 nos queda todavia mucho camino? —No demasiado, sehora —respondi6 Jack—. Todo va bien, de todos modos: nave en rumbo directo y sin escollos a la vista; no hace falta vigia... aunque hay un marinero de tierra ahi arriba echando un vistazo. Como aquello no resultaba muy inteligible y Jack parecia tener sus propios motivos para guardar silencio, no le hicieron mas preguntas. Pero, al cabo de unos tres cuartos de hora —durante los cuales el coche habia avanzado entre los arboles—, se detuvieron bruscamente tras un fuerte tiron de la cuerda de freno por parte de Jack, que exclam6: —jAlto ahi! Arriad velas y echad el ancla. — Es este el lugar? —Si, aqui estamos —dijo Jack—. Al menos, ya hemos Ilegado a puerto. Y empezo a cantar: «Las pruebas y los peligros del viaje han pasado», cuando se abrid la portezuela del coche y todos descendieron, mirando a su alrededor para orientarse. —Por el jardin, si es tan amable, sefiora, y cuanto antes —aniadio Jack—-; el aire nocturno esta muy frio. Flora, su madre y su hermano captaron la indirecta, que Jack pretendia que entendieran como que no debian permanecer a la vista en el exterior. Entraron de inmediato en un bonito jardin y enseguida llegaron a una casita muy pulcra y pintoresca. No tuvieron tiempo de observarla con detenimiento, pues la puerta se abri6 al instante y aparecio una mujer de edad, destinada a atenderlos. Poco después, Jack Pringle y el cochero entraron en el vestibulo con el escaso equipaje que habian traido. Lo dejaron alli, y Jack volvi6 a salir; al cabo de unos minutos se oy6 el ruido de las ruedas, senal de que el coche se alejaba. Sin embargo, Jack regres6 poco después, tras asegurar la puertecilla al fondo del jardin, y entro en la casa, cerrando cuidadosamente la puerta tras de si. Flora y su madre recorrieron las estancias que les mostraron con cierta sorpresa. Todo era, en conjunto, tal como podian desear. Aunque no podia decirse que estuviera lujosamente ni ostentosamente amueblado, ni que los objetos fueran nuevos, habia cuanto la comodidad y el bienestar podian exigir, y aun algun pequefio lujo. CONniluCEOOOlKS.€O