Penny Dreadfuls, 1875 · page 393 of 400
Varney El Vampiro — page 393: what you’re looking at
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—({ Qué barco? —dio el almirante, sorprendido; y luego murmurd—. ;Maldito seas, zoquete! {No te dije que vigilaras los rumbos, pez perro”? —Si, si, sefor... y eso hice. — Ah, si? —Sji; ahi estan. Bizquee un poco por el costado de babor —que ellos Ilaman muros—, luego entre los dos arboles del lado de estribor del camino, después todo recto unas cuantas centenas de brazas; cuando vea una chimenea que humea como el crater del Vesubio, y alineada con la de la cima de la colina, ahi viene nuestro barco. —Buien —dijo el almirante—,, eso bastara. Ahora ve a abrir las verjas, mantén una buena vigilancia, y si ves a alguien cerca de tu puesto, apagale la luz. —Si, si, sehor —dijo Jack, y desapareci0. —Una descripcion bastante clara —-comento Henry, pensando en el informe de Jack al almirante. —Oh, es un informe de marino. Yo sé lo que quiere decir; para mis oidos es mas rapido y mas claro que el lenguaje de tierra, y Jack no sabe hablar de otro modo, ya ve. Para entonces el carruaje entro en el patio, y todo el grupo descendi6o al recinto para despedirse del viejo lugar. —Adi6os, almirante. —Adié6s —dijo el almirante—. Espero que el lugar al que se dirigen sea de su agrado... de veras lo espero. —Estamos seguros de que haremos todo lo posible por que nos guste, y bastante seguros de que asi sera. —Adios. —Adiios, almirante Bell —dio Henry. —(Recuerdas tus promesas? —Las recuerdo. Adios, senor Chillingworth. —Adids —dio el senor Chillingworth, que se habia acercado para despedirse—; buen viaje, y que todos sean mas felices por ello. — {No viene usted con nosotros? —No; tengo algunos asuntos importantes que atender; de lo contrario, tendria el mayor placer en hacerlo. Pero adids; no estaremos separados mucho tiempo, me atrevo a decir. —Eso espero —dijo Henry. El almirante cerro la portezuela del carruaje y miro alrededor, diciendo: —jJack... Jack Pringle! ;Donde te has metido, perro? —Aqui estoy —respondio Jack. —({ Donde has ido’? —Solo fui a buscar la coleta —dijo Jack—. Me la habia olvidado y no podia zarpar sin ella. —jPerro! {No te dije que vigilaras los rumbos? —Eso haré —dijo Jack—, proa y popa... proa y popa, almirante. —DM as te vale —dijo el almirante, aunque se relajO en una amplia sonrisa que ocult6 a Jack Pringle. Jack subio al pescante, y el carruaje partid justo cuando empezaba a oscurecer. El viejo almirante habia cerrado todas las habitaciones en presencia de Henry Bannerworth; y cuando el coche se perdio de vista, el senor Chillingworth regreso al salon, donde se reuni6 con el almirante. CONniluCEOOOlKS.€O