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Penny Dreadfuls, 1875 · page 392 of 400

Varney El Vampiro — page 392: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 392: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—No tema, senor. Conozco bien la nave y también los caminos; no habra manera de encallar contra los rompientes sin saber donde estan. —No, no, Jack; no hace falta llegar a tanto; pero vigila los rumbos. Jack, vigila los rumbos. —Descuide; los conozco bien. Mis ojos todavia no han sido dados de baja del servicio. —j{ Eh? {Qué quieres decir con eso, perro”? —Nada; solo que puedo ver sin ayudas para leer, ni gafas tampoco; asi que sé distinguir un sitio de otro. En ese momento se oy6 movimiento en el interior; y el almirante, seguido por Jack Pringle, entr6 en el salon. Alli estaba Henry Bannerworth. Todos estaban listos para partir cuando Ilegara el carruaje que el almirante habia ordenado para ellos. —Jack, holgazan; {donde te has metido? —Si, Si, sefor, aqui estoy. —Ve y colocate en algun sitio desde donde puedas vigilar bien la Ilegada del carruaje, y ven a informarme en cuanto lo veas. —Si, si, senor —dijo Jack, y salio de la estancia para apostarse en uno de los Arboles, desde donde dominaba la carretera principal a cierta distancia. —Al|mirante Bell —dijo Henry—, aqui estamos, confiando plenamente en usted; y al hacerlo, estoy seguro de que obro bien. —Eso lo comprobara —respondio el almirante—. Hasta ahora todo es limpio y honrado; y lo que esté por venir hablara por si solo. —Espero que no sufra usted por esas visitas nocturnas —dijo Henry. —No me preocupan demasiado; el viejo almirante Bell no arrea bandera ante ningun enemigo, por feo que sea. No, no; hara falta una nave mejor que la suya para abatirlo, y una que no huya, sino que se enganche bauprés con bauprés, {me entiende”? —Sin duda, almirante, habra visto usted muchos peligros en su vida y estara acostumbrado a toda clase de disturbios y conflictos. Ha tenido una vida llena de experiencias. —Si; y algunas experiencias han llegado bastante espesas, se lo aseguro, cuando venian en forma de andanadas francesas. —Supongo que debia de ser algo incOmodo. —Pena de muerte por ley —dijo el almirante— intentar detener una de esas con la cabeza, se lo aseguro. Yo no me atreveria a hacerlo, aunque lo he visto muchas veces. —Me lo imagino; pero aqui vienen Flora y mi madre. Mientras hablaba, Flora y su madre entraron en la estancia. —Bien, almirante, ya estamos listas; y aunque pueda sentir cierta pena por dejar el viejo salon, nace del carifo al lugar, y no de ninguna reticencia a alejarnos del alcance de estas terribles alarmas. —yY yo tampoco lamentaré marcharme —dijo Flora—; me reconforta saber que dejamos aqui a un amigo, y no a otros que habrian tomado el lugar, de haber podido hacerlo, por cualquier medio. —Ah, eso es muy cierto, seforita Flora —dijo el almirante—; pero aun haremos morder el polvo al enemigo, no lo dude. Una vez lejos, estaran libres de estos temores; y ahora, tal como han prometido, no permitan que se las vea en ningun sitio. —Tiene nuestra palabra, almirante; y puede estar seguro de que la cumpliremos fielmente. —jBarco a la vista! jEh, eh! —egrit6 Jack. CONniluCEOOOlKS.€O