Penny Dreadfuls, 1875 · page 390 of 400
Varney El Vampiro — page 390: what you’re looking at
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Lleno de pensamientos sombrios y de un espiritu de venganza, miro a un lado y a otro en busca de algo con lo que llevar a cabo su proposito, pero no logro ver nada. —Es una vergiienza —murmur6—. Daria cualquier cosa por una réplica; le embadurnaria esa cara fea. Mientras hablaba, apoyo las manos en unas estacas para sostenerse y not6 que se le quedaban pegadas: las estacas habian sido recién embreadas aquel mismo dia. Una idea brillante le cruz6 entonces la mente. —S1 pudiera conseguir solo un punado de esta sustancia —penso—, podria devolvérsela por habérmela devuelto él. Lo haré, cueste lo que cueste; estoy decidido. No permitiré que me quiten el aliento y me incendien las entrafas para nada. No, no; me vengaré de él. Con este propdsito palpo las estacas y descubri6 que solo podia raspar un poco, pero no con las manos; estas, en realidad, quedaban simplemente embadurnadas. Por ello se puso a buscar algo con lo que rasparla. —Ah, tengo un cuchillo, un gran cuchillo de bolsillo; eso servira, eso es justo lo que necesito. Se puso de inmediato a palpar en busca de él, pero apenas habia metido la mano en el bolsillo cuando descubrio que le seria muy dificil empujarla mas adentro o retirarla por completo, pues la brea hacia ardua cualquiera de las dos cosas, y el bolsillo se le pegaba a la mano como un guante. —jMaldita sea! —dijo el tendero—. {Quién iba a pensar en eso? Bonita situaci6n; maldito ese tipo, él es la causa de todo esto. Me vengaré de él, aunque tenga que esperar un ano. El enfurecido comerciante logr6 sacar la mano, pero no consiguio retirar también el cuchillo. Sin embargo, vio algo que brillaba; se agach6 para recogerlo y, al hacerlo, exclamo con tono satisfecho: —Ah, aqui hay algo que servira mejor. Al asirlo, not que habia metido la mano en algo blando. —jDios mio! ,Y ahora qué? Retir6 la mano con rapidez y comprobo que se le quedaba ligeramente pegada; entonces vio de qué se trataba. —jAja, aja! Justo lo que necesito. Seguro que la gente lo ha dejado aqui adrede. Lo cierto era que habia metido la mano en un pote de brea que habian dejado los hombres que estaban embreando las estacas y que, atraidos por el incendio en la casa de sir Francis Varney, habian abandonado el trabajo para ir a verlo. La brea habia quedado sobre un fuego de turba humeante, de modo que cuando el senor Jones, el tendero, metid la mano por accidente, la encontro todavia templada. Al darse cuenta de ello, volvio a hundir la mano en el pote, exclamando: —A quien se mete en gastos, hasta el fondo. E intento asegurarse un buen punado de aquella sustancia resbaladiza y pegajosa; hecho esto, se puso en marcha para alcanzar al corpulento campesino que le habia infligido semejante afrenta y le habia dejado el estomago hecho polvo. No tardo en darle alcance, pues el hombre se habia quedado algo rezagado, entregado a lo que Ilamaban hacer bromas con unos compajfieros de su misma calafia. Habia resbalado por un terraplén y estaba medio sentado en el barro blando. En su precipitacion, el pequenio tendero bajo deslizandose y fue a parar muy cerca del campesino corpulento. CONniluCEOOOlKS.€O