Penny Dreadfuls, 1875 · page 389 of 400
Varney El Vampiro — page 389: what you’re looking at
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Los errores y tropiezos fueron numerosos. En cierto punto, varias personas se internaron por un sendero que solo conducia a un seto y a una zanja profunda; en realidad, era un arroyo muy hondo y fangoso. Alli se detuvieron e intentaron calcular su anchura, pero la escasa luz reflejada de que disponian era enganosa, y no parecia tan ancho como en realidad era. —Oh, yo puedo saltarlo —exclam6 uno. —Y yo también —dijo otro—-;; ya lo he hecho antes, {por qué no habria de hacerlo ahora? Aquello era irrefutable y, como habia muchos presentes, al menos una docena se mostraron ansiosos por saltar. —S1 tu puedes hacerlo, yo sé que también puedo —dijo un fornido campesino—., asi que lo haré ahora mismo. —Cuanto antes, mejor —grit6 alguien desde atras—, o no tendras sitio para tomar carrerilla; aqui viene un monto6n de gente, jpasa de una vez! Asi apremiados, los saltadores se lanzaron de inmediato hacia el borde de la zanja, y muchos saltaron; pero muchos mas, debido a la oscuridad reinante, no vieron con exactitud donde estaba el foso y, al dar uno o dos pasos de mas, se encontraron sumergidos hasta la cintura en agua lodosa. Y no les fue mucho mejor a los que si saltaron, pues casi todos se quedaron cortos o cayeron hacia atras dentro del arroyo, de donde fueron sacados en un estado lamentable. —jOh, Senor, oh, Senor! —exclam6o un pobre hombre, empapado y temblando de frio— . |Me voy a morir! ;Oh, el reuma! Tendré un invierno precioso; estoy medio muerto. —Callate —dijo otro— y ayldame a sacarme el barro del ojo; no puedo ver. —No importa —afiadio un tercero—; con la manera en que saltas, no creo que ver te sirva de mucho. —Esto pasa por ir a cazar vampiros. —Oh, todo esto es un castigo; quién sabe si no andara por el aire. No es cosa de risa, pues no me sorprenderia que asi fuera; pensad solo qué agradable... —Por agradable que sea para ti —observ6 uno—,, resulta provechoso para muchos. —j{ Como asi? —Pues mira la cantidad de cosas que se estropearan: abrigos rotos, sombreros aplastados, cabezas abiertas y zapatos reventados. Oh, no hay mal viento que no traiga algun bien. —Asi es, pero puedes beneficiar a quien quieras, con tal de no hacerlo a mi costa. En una parte del campo donde habia algunos pasos de escalera y portones, un campesino corpulento dio a un tendero gordo un terrible golpe en el estomago con los brazos del paso. Mientras al pobre hombre se le escapaba el aliento y jadeaba de dolor, el otro se echo a reir y dijo a sus compajfieros, que eran de la misma calana: —Oyvye, Jim, mira al ultramarino; no le sobra el resuello. Yo lo correria por una apuesta, a ver cOmo boquea como un pez fuera del agua. El pobre comerciante se sentia, en efecto, como un pez fuera del agua y, segun declar6 después, le parecia como si le hubieran empujado al estOmago un contrapeso de reloj al rojo vivo y lo hubieran dejado alli hasta enfriarse. Sin embargo, el ultramarino habria de vengarse de su atormentador, que ya lo habia perdido de vista. Al cabo de un rato, al recuperar el aliento y disminuir la intensidad del dolor en el vientre, el hombre corpulento logr6 recomponerse. —No me llamo Jones —murmur6— si no se la devuelvo por esa. Haré algo que le haga recordar lo que significa insultar a un comerciante respetable. Nunca perdonaré semejante afrenta. Esta oscuro, y por eso se ha atrevido a hacerlo. CONniluCEOOOlKS.€O _~