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Penny Dreadfuls, 1875 · page 388 of 400

Varney El Vampiro — page 388: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 388: Penny Dreadfuls, 1875

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Después de esto, podia decirse que el fuego habia sido dominado, pues se habia consumido por si mismo; las llamas que aun se veian no eran mas que el resultado de la madera carbonizada, que probablemente seguiria humeando durante uno o dos dias si se la dejaba a su suerte. Una densa masa de humo se elevaba desde las ruinas, ennegreciendo el aire a Su alrededor y anunciando a los espectadores que la obra estaba concluida. CAPITULO LV EL REGRESO DE LA MULTITUD Y DE LOS MILITARES AL PUEBLO. LA LOCURA DE LA MUCHEDUMBRE. LA VENGANZA DEL TENDERO. Cuando el incendio lleg6 a su fin «o, mas bien, con la caida del techo y la consiguiente pérdida de grandiosidad del espectaculo» los 4animos comenzaron a liberarse de la excitacion que los habia mantenido encadenados al lugar, contemplando el avance de ese elemento que con tanta verdad ha sido descrito como un excelente sirviente, pero un pésimo amo; y de ello todos debian de estar ya suficientemente convencidos. No quedaba ahora mucho mas que el livido resplandor de las brasas ardientes, y este no se extendia lejos, pues los muros estaban construidos con excesiva solidez para desplomarse por su propio peso; eran fuertes y robustos, e interceptaban la escasa luz que las cenizas habrian podido despedir. La multitud empezo entonces a sentirse fatigada y aterida. Habia permanecido de pie y deambulando durante muchas horas, y la proximidad del agotamiento ya no podia aplazarse mucho mas, sobre todo porque habia desaparecido el gran estimulo que hasta entonces la habia sostenido. El oficial, al ver que no quedaba nada por hacer, reuni6 a sus hombres, que pronto se pusieron en movimiento. Habia recibido Ordenes de sofocar cualquier tumulto que se produjera y de salvar toda propiedad posible; pero ya no habia nada que hacer. Todo lo que podia haberse salvado estaba destruido, y la multitud empezaba a dispersarse y a deslizarse de regreso hacia sus casas. Se dio entonces la orden de formar en orden cerrado y mantenerse juntos, y se dio la voz de marcha, que los hombres obedecieron con presteza, pues no sentian el menor deseo de permanecer alli toda la noche. El regreso al pueblo, tanto de la multitud como de los militares, no estuvo exento de vicisitudes; abundaron los accidentes de toda clase. Los soldados, sin embargo, al tomar los caminos abiertos, acortaron pronto la distancia, y lo hicieron con pocos 0 ningun percance, salvo los que cabia esperar por el estado de los campos, tan pisoteados en los ultimos tiempos. No ocurri6 lo mismo con los vecinos del pueblo y los campesinos, pues, con el proposito de animarse y entretenerse durante el camino de vuelta, se entregaron a lo que ellos llamaban hacer travesuras, lo que a menudo significaba bromas pesadas, algunas de las cuales resultaban de caracter serio. La noche era oscura a esa hora, especialmente con tanta gente transitando de un lado a otro, de modo que poco o nada podia verse. CONniluCEOOOlKS.€O