Penny Dreadfuls, 1875 · page 387 of 400
Varney El Vampiro — page 387: what you’re looking at
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El resplandor rojizo de las llamas se proyectaba sobre todos los objetos del entorno a considerable distancia, tanto mas cuanto que el sol se habia hundido ya y un banco de nubes se alzaba desde debajo del horizonte, excluyendo por completo sus rayos; no habia crepusculo y todavia no habia luna. El campo estaba envuelto en la oscuridad, y la casa en llamas podia verse a millas de distancia, convirtiéndose en un punto de atracci6n para todas las miradas. Las bombas de incendio que se hallaban al alcance acudieron atravesando el campo a toda prisa y llegaron hasta el fuego, pero de nada sirvieron. No habia suministro de agua, salvo el de los estanques ornamentales, a los que solo podian acceder por medios lentos e insatisfactorios, dadas las exigencias de la situaciOn. La casa estaba aislada y ya se estaba consumiendo por completo cuando Ilegaron, de modo que no existia la menor posibilidad de salvar el mas minimo objeto. Aunque hubieran contado con abundante agua, nada se habria logrado con ella. Asi, los hombres permanecian ociosos, haciendo comentarios sobre el incendio y la multitud. Quienes se encontraban alrededor, dentro de la influencia del resplandor rojizo de las llamas, parecian tantos demonios en las regiones infernales, observando el progreso de encender el fuego que, segun nos dicen los buenos cristianos, es el destino de los desgraciados en espiritu y de los desdichados por su mala fortuna. Era una vision extrana aquella, y hubo muchas personas que, sin duda, habrian preferido estar cOmodamente al abrigo de su propio hogar antes que permanecer alli; pero sucedi6 que nadie se sintio inclinado a expresar ese deseo a su vecino y, en consecuencia, nadie dijo nada al respecto.!™ Nadie se habria atrevido a cruzar solo los campos, donde el espiritu del vampiro podria, segun creian, estar aguardando para lanzarse sobre ellos y despedazarlos. No, no; ningin hombre habria abandonado aquella multitud para regresar solo al pueblo: antes habrian permanecido alli toda la noche. Era una alternativa que ninguno aceptaba de buen grado. Las horas fueron pasando y la casa que aquella misma manana habia sido una mansion noble y bien amueblada no era ya mas que un monton humeante de ruinas. Las llamas se habian aplacado en parte y ahora habia mas humo que fuego. El incendio se habia agotado: ya no quedaba material que pudiera servirle de combustible, y las llamas comenzaron a disminuir de manera gradual. De pronto se produjo una acometida y, por un instante, una llama brillante se elev6 hacia lo alto, tan intensa y tan poderosa que proyecto un fogonazo de luz sobre el campo a millas de distancia; pero fue solo momentanea y se extingu16. El techo, construido con la solidez suficiente para resistir casi cualquier cosa, tras arder durante largo tiempo cedi6 de pronto y se desplomo6 con un estruendo formidable, y entonces todo quedo sumido por un momento en la oscuridad. 160 Claramente, Rymer esté haciendo un comentario social muy contundente. El miedo social a ser percibido como el Otro es responsable de la creacién de la turba demoniaca. Irénicamente, los No Vampiros parecen mds demoniacos e infernales que el Vampiro literal, debido al miedo de la turba a la percepcion publica. Unas décadas mas tarde, el dramaturgo noruego Henrik Ibsen acentuaria este miedo al escrutinio publico y la mentalidad de turba en muchas de sus obras, incluyendo Espectros (1881) y Un Enemigo del Pueblo (1882). CONniluCEOOOlKS.€O