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Penny Dreadfuls, 1875 · page 381 of 400

Varney El Vampiro — page 381: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 381: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

CAPITULO LILI LA DESTRUCCION POR EL FUEGO DE LA CASA DE SIR FRANCIS VARNEY. LA LLEGADA DE LOS MILITARES Y UNA SEGUNDA MUCHEDUMBRE. Asi, no habian transcurrido muchos instantes cuando los sentimientos de los amotinados se desviaron hacia un cauce distinto de aquel por el que tan recientemente habian discurrido. Al ser instados a registrar la casa y los alrededores en busca del vampiro, comenzaron a impacientarse y a enfurecerse por no hallarlo. Muchos creian que atin se encontraba dentro de la casa, mientras que otros opinaban que habia huido por algun medio misterioso, propio unicamente de los vampiros y gentes semejantes. —Prendan fuego a la casa y saquenlo quemandolo —dijo uno. —jPrendan fuego a la casa! —jQuemen la guarida!— estall6 entonces en gritos entre todos los presentes, y la muchedumbre volvi6 a animarse por ese amor al desorden que parecia ser el sentimiento mas fuerte que los movia. —jQuemenlo... quemenlo!— eran las Unicas palabras que se ofan entre la turba. El clamor se propago por la casa como un incendio, nadie penso ya en otra cosa y todos corrian de un lado a otro en medio de la confusion. No faltaba en absoluto la buena disposicion de la muchedumbre para la empresa; muy al contrario, se entregaron a ella con verdadero entusiasmo. Trabajaron juntos con excelente voluntad, y pronto se vieron los resultados en los montones de materiales combustibles reunidos en poco tiempo de todas las partes de la casa. Todos los viejos muebles de madera seca que pudieron encontrar fueron apilados en un monton; a ellos se afadieron varios haces de lefa y también algunas virutas halladas en el sOtano. —jTodo listo!— exclamo un hombre con jubilo. — Si —respondi6 un segundo—, todo listo... todo listo. Préndanle fuego y lo ahumaremos si no se quema. —Asegurémonos de que no quede nadie dentro de la casa —sugirio uno de los presentes. —jSi, si!— gritaron varios—. Denles a todos una oportunidad. Registren la casa y avisenles. —RMuy bien; denme la antorcha y, cuando vuelva, prenderé fuego de inmediato, y asi sabré que esta vacia, y ustedes también. Esto fue aceptado al instante por todos, entre aclamaciones, y entregada la luz al hombre, este subio las escaleras gritando con voz potente: —jSalgan... salgan! jLa casa esta en llamas! —jFuego, fuego, fuego!— coreaba la muchedumbre, a intervalos. Al cabo de unos diez minutos se oy6 desde lo alto el grito de: —jTodo en orden; la casa esta vacia! Y el hombre descendi6 apresuradamente al vestibulo. —Dense prisa, muchachos, y prendan fuego, porque veo que los casacas rojas estan saliendo del pueblo. —jHurra, hurra!— grit6 la enfurecida muchedumbre—. jFuego... fuego... prendan fuego a la casa! jQuemen al vampiro! jQuemen la casa... quemenlo y veamos si puede resistir al fuego! CONniluCEOOOlKS.€O