Penny Dreadfuls, 1875 · page 378 of 400
Varney El Vampiro — page 378: what you’re looking at
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—jVaya, que me cuelguen la blusa! —dijo uno—. {,Quién lo hubiera imaginado? No parece importarle gran cosa. —jBueno, maldita sea...! —dijo otro—. Desde luego, parece bastante tranquilo. ;Qué piensa hacer? —Caballeros —dijo sir Francis Varney, poniéndose en pie con la mas afable de las sonrisas—, permitidme preguntar cual es la causa de esta condescendencia por vuestra parte. La visita es muy amable. La muchedumbre miro a sir Francis, luego se miro entre si y volvi6 a mirarlo; pero nadie habl6. Aquel comportamiento tan caballeroso y sereno los tenia sobrecogidos. — Si me honrais con esta visita movidos por el afecto y la buena vecindad, os lo agradezco. —jAbajo el vampiro! —dijo uno que permanecia oculto detras de los demas y que, al no haber visto a sir Francis, no se sentia tan intimidado. Sir Francis Varney se irguio hasta alcanzar toda su estatura; una luz cruzo su rostro, que quedo entonces fuertemente delineado. Sus largos dientes delanteros se mostraron con especial claridad cuando sonri6, como lo hacia ahora, y dijo, con voz afable: —Caballeros, estoy a vuestra disposici6n. Permitidme deciros que sois todos bienvenidos a cuanto pueda hacer por vosotros. Temo que la entrevista resulte algo incOmoda y desagradable para vosotros. Por mi parte, estoy enteramente a vuestro servicio. Mientras hablaba, sir Francis hizo una reverencia, junto las manos y avanzo unos pasos; pero, en lugar de dirigirse hacia ellos, paso por detras de la cortina y qued6 inmediatamente oculto a su vista. —jAbajo el vampiro! —grit6 uno. —jAbajo el vampiro! —tresono por toda la habitacion; y la muchedumbre, ya no intimidada por la serenidad y la cortesia de sir Francis, se lanzo hacia delante y, volcandolo todo, derrib6 la mesa y arrancéo la cortina hasta el suelo; pero, para su asombro, sir Francis Varney no estaba alli. —({ Donde esta? —({ Donde esta el vampiro’? — {Adonde ha ido? Estos gritos brotaron de todos los labios, y sin embargo nadie podia darles respuesta. Sir Francis Varney no estaba alli. Quedaron completamente atonitos. No lograban descubrir adonde habia ido. No se veia ningun medio posible de escape. No habia rinc6n alguno, ni nada que pudiera, ni remotamente, suscitar la sospecha de un escondite, siquiera temporal. Examinaron cada pulgada del suelo y del entablado; no se descubrio el menor indicio. —({ Donde esta? —No lo sé —dijo uno—. No alcanzo a ver por donde pudo haberse ido. No hay ni un agujero del tamanio del ojo de una llave. —jPor todos mis ojos! —dijo otro—. No me sorprenderia nada que hiciera volar toda la casa. —jNo me digas! —Nunca oi que los vampiros fueran capaces de algo asi. No son de esa clase de gente — dijo otro. —Pero si pueden hacer una cosa, pueden hacer otra. —KEso es muy cierto. CONniluCEOOOlKS.€O