Penny Dreadfuls, 1875 · page 374 of 400
Varney El Vampiro — page 374: what you’re looking at
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—Bien, bien —pregunto la muchedumbre—, {qué se puede hacer ahora?, ;por donde podemos entrar? —Por varios sitios. —Perfecto; vamos entonces, el lugar es nuestro. —Un momento; estan armados en todos los puntos, y debemos atacar por todos ellos, o podriamos fracasar. Un grupo debe ir a la puerta principal e intentar echarla abajo; hay abundancia de pértigas y otros objetos que pueden servir para ese proposito. —Ademas, hay una puerta del jardin que da a la casa, una especie de salon; una puerta de la cocina; una ventana en el jardin de flores y una entrada a un almacén; este ultimo punto parece sodlido y, por ello mismo, no esta vigilado. —FE] lugar ideal para atacar. —No del todo. —({Por qué no? —Porque puede defenderse con facilidad y dejarnos sin provecho alguno. Debemos atacar todos los puntos excepto ese y, mientras ellos se concentran alli, podremos entrar por ese lugar; entonces veréis cOmo abandonan los demas puestos en cuanto nos vean dentro. —jHurra! j;Abajo el vampiro! —grito la muchedumbre al escuchar el consejo y comprender el plan. —jAbajo el vampiro! —Ahora, muchachos, dividios y atacad; no os preocupéis por sus armas, tienen muy pocas, y si os lanzais sobre ellos pronto las tendréis vosotros. —jHurra! j;Hurra! —clamo la muchedumbre. La muchedumbre se dispers6 entonces en distintos grupos, cada uno con fuerza suficiente para tomar la casa. Se apoderaron de toda clase de pértigas y piedras, y se dirigieron a las diversas puertas y ventanas que les habian senalado quienes habian hecho el reconocimiento. Cada uno de los integrantes del grupo de observacion actu6 como jefe de los demas y se encamino de inmediato al puesto que le habia sido asignado. El ataque fue tan subito y tan simulténeo que los criados se vieron desprevenidos; y aunque corrieron a las puertas y dispararon, hicieron poco dafo, pues pronto las puertas fueron forzadas por los amotinados enfurecidos, que procedieron de un modo mucho mas sistematico, utilizando largos y pesados maderos |levados al hombro por varios hombres y embistiéndolos contra las puertas con la fuerza de arietes... que, en efecto, eso eran. iBang! fue el golpe del ariete; jcrash! el de la puerta, y todo el grupo se precipit6 de cabeza al interior, arrastrado por su propio impulso, y cay6, ariete incluido, dentro del pasillo. —jAhora los tenemos! —exclamaron los criados, que comenzaron a apalear al grupo con golpes, usando cualquier arma que lograban empunar. Los hombres caidos gritaban con fuerza pidiendo ayuda, y de no haber sido por sus compafieros, que entraron corriendo detras, lo habrian pasado muy mal. —jHurra! —grit6 la muchedumbre—. ;La casa es nuestra! —Aun no —gritaron los criados. —Ya lo veremos —respondio la muchedumbre; y se lanzaron hacia delante para hacer retroceder a los criados. Encontraron una resistencia firme y, como algunos de estos llevaban hachas y espadas, se produjeron varias heridas, y poco después resono el estampido del trabuco. Dos o tres de los amotinados vacilaron y cayeron. CONniluCEOOOlKS.€O _~