Penny Dreadfuls, 1875 · page 369 of 400
Varney El Vampiro — page 369: what you’re looking at
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—jSilencio! —grit6é—. {De qué estan chillando? {Se figuran que no tenemos nada mejor que hacer que disparar contra una pandilla de sujetos que no valen las balas que se les alojarian en sus malditos cuerpos? —Pero oimos el disparo —dijo una mujer. —Claro que lo oyeron; es la polvora la que hace el ruido, no la bala. Ya veran como los sacan a todos sanos y salvos. Esta seguridad satisfizo a las mujeres en cierta medida, y tal habia sido su temor de verse obligadas a contemplar el espectaculo de la muerte o de heridas graves, que quedaron comparativamente muy conformes cuando vieron a maridos, padres y hermanos unicamente bajo la custodia de los agentes del pueblo. Y muy avergonzados parecian algunos de aquellos sujetos cuando eran bajados y esposados, y mas atin cuando habian sido derrotados solo por unos pocos cartuchos de fogueo. Esa cantidad minima de polvora habia bastado para vencerlos. Fueron conducidos a la carcel del pueblo, escoltados por los militares, quienes probablemente pensaban entonces que la labor de la noche habia terminado y que los espiritus mas turbulentos y molestos del lugar habian quedado asegurados. Tal no fue, sin embargo, el caso, pues no bien se hubo restablecido un orden relativo, cuando la simple observaci6on sefal6 un apagado resplandor rojo en el cielo meridional. Pocos minutos después llegaron rezagados desde campo abierto, gritando con todas sus fuerzas: —jFuego! ; Fuego! CAPITULO L LA LLEGADA DE LA MULTITUD A LA CASA DE SIR FRANCIS VARNEY. EL INTENTO DE ENTRAR. !*° Todas las miradas se dirigian hacia el cielo del sur, que a cada instante se iluminaba mas y mas con un resplandor livido que anunciaba una conflagracion, la cual, aunque quiza no fuera extensa, ardia con furia. Llegaban también, traidos por el viento que soplaba desde esa direccion, sonidos extranos, semejantes a gritos de triunfo, mezclados de cuando en cuando con alaridos mas agudos, claramente indicativos de alarma. Tan metddicamente y con tanto sigilo se habia llevado a cabo este ataque contra la casa de sir Francis Varney —pues ahora sus consecuencias se manifestaban de forma inequivoca—, que nadie que no hubiera acompanado realmente la expedicion tenia la menor idea de que se hubiera intentado algo semejante, ni de que nada por el estilo estuviera siquiera en marcha. Ahora, sin embargo, ya no podia mantenerse el secreto; y cuando la muchedumbre enfurecida, que habia buscado ese medio flagrante de dar salida a su ira, vio las llamas del edificio en llamas elevarse altas hacia el cielo, se convenci6 de que toda reserva habia dejado de ser posible. !50 E’ste titulo de capitulo es una repeticion del del capitulo anterior. Se trata de un error tipogrdfico en la edicion original de 1845 de Varney el Vampiro. CONniluCEOOOlKS.€O