Penny Dreadfuls, 1875 · page 367 of 400
Varney El Vampiro — page 367: what you’re looking at
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El informe, sin embargo, de estos sucesos que tenian lugar en la posada se difundi6 rapidamente por todo el pueblo; y pronto se congreg6o fuera de la casa una muchedumbre tan numerosa de desordenados y ociosos como el lugar podia en absoluto proporcionar. Durante algun tiempo, esta muchedumbre pareci6 observar los acontecimientos con inercia. Parecia cosa mas bien arriesgada interferir con los soldados, cuyas carabinas se mostraban armas formidables y poco agradables. Con el verdadero valor de las turbas, por lo tanto, dejaron a la minoria de sus camaradas que se encontraba dentro de la casa a su suerte; y, tras una conferencia en susurros de uno a otro, se volvieron de pronto en conjunto y comenzaron a dirigirse hacia las afueras del pueblo. Luego se separaron, como de comun acuerdo, y se dispersaron por campo abierto de dos en dos y de tres en tres, volviendo a consolidarse en una masa cuando hubieron avanzado cierta distancia y se encontraron fuera del alcance de cualquier esfuerzo que la soldadesca pudiera hacer para detenerlos. Entonces se alzo el grito de «j Abajo Sir Francis Varney... Matadlo... Quemad su casa. Muerte a todos los vampiros!», y, a paso rapido, se encaminaron en direcciOn a su mansion. Dejaremos, no obstante, a esta turba por el momento, y volveremos nuestra atenciOn a quienes se hallan en la posada y se encuentran, sin duda, en una situacion de cierto peligro. Su numero no era grande y estaban desarmados; ciertamente, su mejor oportunidad habria sido rendirse a discreci6n; pero esa era una medida a la que, aun cuando los sobrios hubieran estado inclinados, los que estaban enfurecidos y medio enloquecidos por la bebida no habrian accedido bajo ningun concepto. Era, por tanto, de esperar con justicia una resistencia furiosa; y qué medios era probable que empleara la soldadesca para asaltar este ultimo refugio era asunto de conjetura no poco ansiosa. Tratandose de un enemigo regular, quiza no habria habido mucha dificultad; pero aqui el objetivo era la captura de ciertas personas, y no su destruccion; y cOmo lograrlo por medios equitativos era, sin duda, una cuesti6n que nadie se sentia muy capacitado para resolver. La determinacion, sin embargo, obra maravillas; y aunque los alborotadores sumaban mas de cuarenta, pese a todas sus deserciones, y no mas de diecisiete o dieciocho soldados entraron en la posada, veremos que lograron cumplir su proposito sin maniobra alguna. El espacio en que los alborotadores se encontraban confinados era bajo, estrecho e incOmodo, ademas de oscuro, pues las luces de la escalera proyectaban hasta aquella altura rayos muy insuficientes. Armas de defensa encontraron muy pocas; y, sin embargo, hubo algunas que, para concederles el crédito debido, utilizaron con toda la eficacia posible. Estos aticos, o desvanes, se usaban como trasteros, y asi habia sido durante anos, de modo que existia allf una acumulacion de cajas viejas, trozos de muebles rotos y otros objetos que, en desafio de todo y de todos, se amontonan en una casa. Estos constituian formidables medios de defensa, si no de ataque, en una escalera muy estrecha, de haber sido utilizados con juicio. Algunos de los alborotadores, que solo estaban lo bastante ebrios como para mostrarse temerarios, reunieron varios de estos objetos en lo alto de la escalera y juraron que aplastarian a cualquiera que intentara subir hasta ellos, una amenaza mas facil de proferir que de ejecutar. Y, ademas, después de todo, aunque su posici6n hubiera sido alguna vez tan inexpugnable, tendrian que bajar al final, o morir de hambre. CONniluCEOOOlKS.€O _~