Penny Dreadfuls, 1875 · page 365 of 400
Varney El Vampiro — page 365: what you’re looking at
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que habria despertado por completo si el cuerpo hubiera sido expuesto a los rayos de la luna llena, segun la supersticion popular. Otros juraban que, justo al usar la estaca, hubo una convulsion visible en todos los miembros, y que el rostro —antes tan placido y sereno— se contrajo de inmediato, como si Sufriera una agonia. Pero ya basta de estos horribles rumores; el acto espantoso se ha consumado, y la SupersticiOn salvaje e incontrolable ha ejercido, por un tiempo, su dominio sobre los ignorantes y degradados. CAPITULO XLIX LA LLEGADA DE LA TURBA A LA CASA DE SIR FRANCIS VARNEY. EL INTENTO DE ENTRAR. Se habia enviado a buscar a la soldadesca desde su puesto principal, situado cerca del camposanto, y avanzaron con cierto grado de renuencia para sofocar lo que consideraban nada mejor ni peor que una rifa de borrachos en una casa publica, asunto en el que, en realidad, estimaban que no se les debia haber llamado a intervenir. Cuando, sin embargo, el destacamento |lego al lugar y oy6 qué confusion reinaba alli, y vio en qué numero se estaban congregando los alborotadores, se hizo evidente para ellos que el caso presentaba un cariz mas grave del que habian imaginado en un primer momento, y, en consecuencia, sintieron que su dignidad profesional no quedaba tan comprometida por intervenir contra aquellos procedimientos sin ley. Algunos de los agentes de la autoridad del pueblo se encontraban alli, y a ellos les prometieron los soldados que entregarian a los prisioneros que capturasen, al mismo tiempo que establecian como condicion expresa que no se les molestara con su custodia, ni se les importunara de modo alguno en el asunto mas alla de velar por que no escapasen de manera absoluta una vez asegurados. Esto era todo lo que requerian las autoridades civiles del lugar y, en efecto, confiaban en que, tras apresar a unos pocos de los cabecillas de los desérdenes, el resto se dispersaria, evitando asi la necesidad de capturarlos. Conviene saberse, sin embargo, que tanto las autoridades militares como las civiles ignoraban por completo el espantoso ultraje contra toda decencia comun que se habia cometido dentro de la casa publica. La puerta estaba bien custodiada, y la cuestion ahora era como obligar a los alborotadores a bajar las escaleras para ser apresados; y era probable que siguiera siendo una cuestion sin resolver mientras no se adoptase algun medio para hacerlos descender. Asi que, al cabo de un tiempo, se acord6 que un par de soldados subirian las escaleras acompanados de un alguacil, para permitirle asegurar a cualquiera que pareciera principal en el motin. Pero esto solo tuvo el efecto de hacer que quienes se hallaban en el segundo piso y vieron aproximarse a los dos soldados, a quienes creian respaldados por la totalidad de sus camaradas, se internaran por una estrecha escalera hasta un tercer piso, compuesto mas bien de desvanes que de habitaciones propiamente dichas; aun asi, por el momento, era un refugio; y, debido a la extrema estrechez del acceso, que consistia en una escalera casi perpendicular, con un minimo de tacto o método podria haberse defendido admirablemente. CONniluCEOOOlKS.€O