Penny Dreadfuls, 1875 · page 363 of 400
Varney El Vampiro — page 363: what you’re looking at
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senalado como ejemplo de una de las supersticilones mas macabras que hayan habitado la imaginacion humana. Era evidente que alguien habia estado en la habitacion; y no cabia duda de que se trataba de la mujer cuya fantasia exaltada la habia llevado a mirar el rostro del cadaver, pues la sabana estaba corrida justo lo suficiente para dejar la cara al descubierto. El difunto era desconocido en la posada; de lo contrario, a esas alturas la tapa del atatid ya habria sido clavada. Pero se tenia la esperanza, hasta el ulttmo momento—pues se habian publicado avisos en los periddicos del condado—, de que alguien acudiera a identificarlo y reclamarlo. Como nadie lo hizo, se habia dispuesto su entierro. La presencia de tantas personas a la vez impedia que alguno manifestara, aunque lo sintiera, miedo supersticioso al acercarse al atatd; de modo que, todos a la vez, lo rodearon y contemplaron el rostro del muerto. No habia nada repulsivo en aquel semblante. La descomposici6n habia avanzado lo suficiente para relajar los musculos y ablandar los tejidos, de modo que sobre la cara se habia posado una calma, un reposo, que no mostraba inmediatamente después de morir. Ademas, el rostro era lleno; la muerte habia sido repentina y no habia habido el desgaste que hace que la piel se adhiera al hueso cuando las largas enfermedades consumen el cuerpo. Habia, sin duda, una lozania, un frescor y una especie de vitalidad en aquel rostro que resultaban notables. Durante unos momentos reino un silencio mortal en la habitacion. Después, una voz lo rompi0 exclamando: —Es un vampiro, y ha venido aqui a morir. Bien sabe que sir Francis Varney lo habria recogido para hacerlo uno de los suyos. —jSi, si! —gritaron varias voces a la vez—. jUn vampiro! ;Un vampiro! —Esperen un momento —dijo uno—; busquemos a alguien de la casa que lo haya visto hace unos dias, y asi podremos saber si ha cambiado su aspecto. La sugerencia fue aceptada, y dos hombres corpulentos bajaron corriendo las escaleras y, pocos minutos después, volvieron con un camarero tembloroso, al que habian sorprendido en el pasillo y obligado a subir. Aquel hombre parecia convencido de que iban a convertirlo en algun horrible ejemplo; y, al ser arrastrado dentro, temblaba y estaba tan palido como la muerte. —({ Qué he hecho, sefores’?? —dijo—. Yo no soy un vampiro. No me claven una estaca. Se lo aseguro, senores, solo soy un camarero, y llevo veinticinco anos siéndolo. —No te haremos dano —dijo uno de sus captores—. Solo tienes que contestar a una pregunta. —Oh, bueno, si, sefores; lo que quieran. ; Ya voy, ya voy!, como digo siempre. Hagan sus pedidos, el camarero esta en la habitacion. —Miura la cara de ese cadaver. —Si, si... ahora mismo. — La has visto antes? —j{ Antes?! ;Dios me ampare, si, docenas de veces! Lo vi antes de que muriera, y lo vi después; y cuando lIlegaron los de la funeraria, subi con ellos y los vi meterlo en el ataud. Veran, yo siempre les echo el ojo, sefiores, porque ya sé bien como son. Un primo mio estuvo en el oficio, y me asegur6 que siempre Ilevan una cosa para sacar dientes en el bolsillo, y miran la boca del pobre difunto a ver si hay algun diente que valga la pena sacar. CONniluCEOOOlKS.€O