Penny Dreadfuls, 1875 · page 357 of 400
Varney El Vampiro — page 357: what you’re looking at
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—Sefor, mi amo le envia sus saludos... sus mas atentos saludos... y desea saber cOmo se encuentra después de su agitacion. —{, Qué? —Después de su... a... su... agitacion y sobresalto. —{ Quién es tu amo? —dijo Henry. —Sir Francis Varney. —jEl demonio! —djjo el almirante—. Esto supera toda la desvergiienza que he visto en mi vida. ;Nuestra agitacion? Ah, si, ese tipo me encanta. Ve y dile... —No, no —intervino Henry—, no envie ningun mensaje. Dile a tu amo, muchacho, que el senor Henry Bannerworth considera que no solo no merece la cortesia de Sir Francis Varney, sino que preferiria prescindir de ella. —Ah, ya —dijo el lacayo, acomodandose el cuello—. Muy bien. Este parece un lugar endemoniadamente anticuado y fuera de moda. { Tienen cerveza? —jPor todos los diablos! —dijo el almirante. —Silencio, silencio —dijo Henry—; quién sabe si esto no es parte de algun plan. No tenemos cerveza. —Oh, ah... ;maldita sea! Seco como el polvo, por Dios. , Y qué dice el vieyo comodoro? ,Algun mensaje, mi antiguo griego? —No, gracias —respondio el almirante—. Nada, que Dios te bendiga. ;Cuanto pagaste por ese chaleco, maldito seas? jJa, ja! Eres un tipo ingenioso. —Ah, el caballero esta indispuesto. De todos modos, Ilevaré sus saludos y que esta muy agradecido por la condescendencia de Sir Francis. Y, ya que estoy, supongo que puedo imaginar lo que sacaré de cualquiera de ustedes sin que eso me impida ver el camino de regreso. jJa, ja! Adios, adios. —jBravo! —dijo el almirante—. Eso es. Dale... ahora si. Maldita sea, esto es un espectaculo. La calma del almirante durante la ultima parte del dialogo se debia al hecho de que, por encima del hombro del lacayo y a cierta distancia, veia a Jack Pringle quitandose la chaqueta y remangandose con esa deliberacion que anunciaba que estaba a punto de dedicarse a algun tipo de trabajo tan util como placentero. Jack hizo varias sefias y guifos al criado, y ademas indico con el pulgar la bomba de agua cercana, de una forma que hablaba bien claro: ese tal John iba a ser bombardeado... pero con agua. La conferencia termino y el mensajero de Sir Francis se dispuso a marcharse; pero Jack Pringle lo confundi6 por completo, porque bailaba a su alrededor de un modo tan singular que, girara hacia donde girara el sirviente, siempre lo encontraba alli, plantado en alguna postura grotesca, bloqueandole el paso. Asi lo fue arrinconando hasta Ilevarlo a la bomba. —Jack —dijo el almirante. —Ay, ay, senor. —No le eches agua a ese tipo ahora. —Ay, ay, sefior. Echeme una mano. Jack lo agarro por las orejas y, sujetandolo bajo la bomba, le dio puntapiés en las espinillas hasta obligarlo a encogerse justo bajo el chorro. De nada sirviO que gritara «j Asesinato! ij; Ayuda! jFuego! jLadrones!». Jack era implacable, y el almirante bombeaba. Jack le giraba la cabeza con auténtica pericia para que recibiera una buena dosis de tratamiento hidropatico, y en pocos minutos ningun ser humano habia estado jamas mas empapado que el criado de Sir Francis Varney. Dej6 de pedir auxilio porque descubrio que, CONniluCEOOOlKS.€O