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Penny Dreadfuls, 1875 · page 348 of 400

Varney El Vampiro — page 348: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 348: Penny Dreadfuls, 1875

A restored page from Penny Dreadfuls, 1875. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Ah, claro —afiadio un tercero—. Ya sabia yo que nada bueno saldria de su manera de vivir. Nunca fue un hombre decente como sus vecinos, y se han dicho muchas cosas raras de él que doy por ciertas, si conociéramos toda la historia. —Si, pero —dijo un muchacho, metiendo la cabeza entre los dos que hablaban—,, si es un vampiro, {como sale de su atatid por las noches con todo ese peso de tierra encima? Uno de los hombres lo pensO6 un momento, y como no se le ocurrid una respuesta razonable, le solt6 un bofeton y dijo: —{Y ati qué te importa? Los chicos de ahora no son como los de mi época; no les cuesta nada meter la nariz en los asuntos de los mayores, como si sus opiniones valieran algo. Con un esfuerzo vigoroso, quienes tiraban de las cuerdas lograron mover el atatid un poco; ese primer movimiento era la verdadera dificultad, porque al soltarse de la tierra pegajosa en que estaba encajado, luego subi6 con bastante facilidad. Hubo un medio grito de satisfaccion, mientras algunos de los presentes palidecian y temblaban ante lo que estaban a punto de ver. Arrastraron el atatid hasta sacarlo del borde de la fosa y dejarlo entre la hierba alta y descuidada del cementerio. Todos lo miraron un rato, y los hombres que mas habian trabajado para sacarlo se enjuagaron el sudor de la frente, retrocediendo ante la tarea de abrir aquel receptaculo de la muerte ahora que lo tenian al alcance de la mano. Cada cual miraba inquieto a su vecino, y varios se preguntaron en voz alta por qué no lo abria otro. —No tiene nada de malo —dijo uno—. Si es un vampiro, deberiamos saberlo; y si no lo es, no podemos hacerle dafio a un muerto. —{No deberiamos leer el servicio de difuntos? —pregunt6 uno. —Si —dijo el muchacho impertinente que ya habia recibido un golpe—, yo creo que deberiamos leerlo... al revés. La brillante idea fue recompensada con una buena cantidad de patadas y golpes, que bien habrian debido advertirle del peligro de querer hacerse el ingenioso antes de tiempo. — {Para qué esquivar el trabajo? —grit6 el que habia estado tan activo arrojando barro sobre la multitud—. j|Cobardes! Ya estan medio muertos de miedo. —({ Miedo? ;Miedo? —sritaron todos—. ;{Quién tiene miedo? —{Ah, quién? —dio un hombre pequefo, adelantandose y adoptando una postura heroica—. Siempre noto que, si alguien tiene miedo, es algun grandote con mas huesos que SESOS. En ese momento, el hombre a quien iba dirigida especialmente la burla lanz6 un horrible erito de terror y exclam6, con acentos frenéticos: —jAhi viene! ; Ahi viene! El hombre pequefio cayo de inmediato dentro de la tumba, mientras la multitud, al unisono, se daba vuelta y huia en todas direcciones, dejandolo solo con el ataud. Se arm6 tal lucha, pataleo y empujones para trepar el muro del cementerio, que el grandote responsable del alboroto prorrumpi6 en carcajadas tan fuertes que la mayoria se dio cuenta de que era una broma y volvi0, arrastrandose y con la expresiOn mas avergonzada posible. Algunos soltaron risitas débiles y dijeron “muy bueno’, jurando que habian entendido la broma de Dick desde el principio y que solo corrieron para hacer correr a los demas. —Muy bien —dijo Dick—. Me alegro de que lo disfrutaran, eso es todo. Vaya escapada la de ustedes. ;DOnde esta mi pequefo amigo, el que era tan listo para hablar de huesos y sesos? CONniluCEOOOlKS.€O