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Penny Dreadfuls, 1875 · page 330 of 400

Varney El Vampiro — page 330: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 330: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Sin embargo, {qué peligro podia haber? Alli estaban, mas de medio centenar de hombres fuertes y robustos, para enfrentarse a uno solo; estaban convencidos de que lo tenian completamente bajo su poder; sabian que las ruinas no podian ocultarlo, y que cinco minutos bastarian para explorar hasta el ultimo rincon. Y aun asi vacilaban, mientras un terror desconocido sacudia sus nervios; y, como si el hecho mismo de haber alcanzado su presa los intimidara, temian asegurarse el trofeo de la caza. Faltaba un espiritu decidido; y aunque quien hablo al fin no fuera exactamente un valiente, pudo ser considerado como relativamente tal. Era alguien que no habia ido a la delantera en la persecucion —tal vez por falta de fuerza fisica—, quien ahora dio un paso al frente y exclam6o: —({ Qué estan esperando ahora? Pueden atraparlo cuando quieran. Si quieren que sus esposas y sus hijos duerman tranquilos en sus camas, aseguren al vampiro. Vamos, todos sabemos que esta aqui, {por qué dudan? ; Esperan que vaya yo solo y lo saque de las orejas? Cualquier voz hubiera bastado para romper el hechizo que los mantenia inmoviles. Esta lo consiguio; y, al unisono, entre alaridos e imprecaciones, se lanzaron hacia adelante y se precipitaron entre los viejos muros de la ruina. Menos tiempo del que hemos mencionado habria permitido a cualquiera explorar lo suficiente aquella estructura tambaleante como para convencerse de que, después de todo, quiza se habian equivocado, y Sir Francis Varney no estaba tan atrapado como crefan. Fue asombroso como el hecho de no encontrarlo de inmediato volvio a encender todos sus sentimientos de ira contra él y disip6 por completo cualquier temor supersticioso con que habian contemplado antes su posible destrucci6n, cuando lo creian literalmente a su alcance. Una y otra vez registraron las ruinas —unos con prisa e impaciencia, otros con cuidado y deliberaci6n— hasta que no pudo quedar duda en la mente de ninguno: de algun modo, en algun punto bajo la sombra de esos muros, Sir Francis Varney habia desaparecido de la manera mas misteriosa. Entonces habria sido una escena extrafia para cualquier espectador indiferente verlos retroceder, uno a uno, fuera de la sombra de aquellas ruinas; como si cada uno temiera que el vampiro, de alguna forma misteriosa, fuera a atraparlo si resultaba ser el ultimo en permanecer dentro de su influencia sombria. Y cuando todos se reunieron en el espacio abierto y luminoso a cierta distancia, se miraron entre si y luego hacia la ruina, con expresiones de duda en sus rostros, deseando probablemente que alguno sugiriera algo consolador o, al menos, practicable. —j{ Y ahora qué hacemos? —dijo uno. —Ah, eso —respondio otro, sentencioso—. No tengo ni idea. —Se nos ha escapado —comento6 un tercero. —Pero no puede haberse escapado —dijo un hombre particularmente famoso por su espiritu dogmatico—. {Como seria posible? Tiene que estar aqui, y digo que esta aqui. —REntonces encuéntralo —gritaron varios a la vez. —jBah! Eso no tiene nada que ver con el argumento; esta aqui, lo encontremos o no. Un sujeto muy astuto se llev6 un dedo a la nariz y, haciendo sefias a un camarada para que se apartara unos pasos, le confio el siguiente oraculo: —Buen amigo, tienes que saber que Sir Francis Varney esta aqui... 0 no lo esta. —De acuerdo, de acuerdo. CONniluCEOOOlKS.€O _~