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Penny Dreadfuls, 1875 · page 329 of 400

Varney El Vampiro — page 329: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 329: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Tras unos veinte minutos de dura carrera campo a través, ya no cabia duda de sus intenciones. Tenia ese refugio; y, por extraho que pareciera, avanzaba hacia él en linea tan directa como la flecha bien lanzada hacia su blanco. Ese refugio, para sorpresa de todos, parecia ser la antigua ruina de la que ya hemos hablado, tan conocida por todos los habitantes del condado. Parecia casi un acto de desesperacion que sir Francis Varney esperase ocultarse alli. De lo que habia sido un majestuoso edificio, solo quedaban unas pocas paredes grises y desmoronadas que ni una liebre acosada habria tomado en cuenta, sabiendo que no podria confundir a sus perseguidores ni un instante buscando amparo tan ineficaz. Y quienes seguian de cerca la pista de sir Francis Varney se sintieron tan seguros de su presa al ver hacia donde corria, que aflojaron considerablemente la velocidad, gritando unos a otros que el vampiro estaba atrapado al fin, pues seria facil rodearlo entre las viejas ruinas y arrastrarlo fuera de esos muros cubiertos de musgo. Un instante después, con un salto salvaje y un grito de exultacion, desaparecio de su vista tras el Angulo formado por lo que habia sido, en otro tiempo, uno de los principales soportes de la antigua estructura. Entonces, como si aun hubiera en él algo tan peligroso que solo muchas manos juntas podrian lograr sujetarlo, los enfurecidos campesinos se reunieron en un denso circulo alrededor de lo que consideraban su refugio temporal. Y, mientras el sol —que ya habia trepado por encima de las copas de los arboles y disipado en buena medida las pesadas nubes de la manana— brillaba sobre el grupo exaltado, cualquiera habria podido suponer que estaban alli reunidos para Ilevar a cabo algun rito supersticioso, al que el tiempo habia consagrado por asociacion con la ruina desmoronada alrededor de la cual se encontraban. Para cuando llegaron todos los rezagados que habian persistido en la persecuci6n, debia de haber unos cincuenta o sesenta hombres decididos, cada uno empefado en asegurar la captura de aquel cuya existencia, creian, seguiria siendo un terror para las porciones mas débiles y queridas de sus hogares.'°° Hubo unos minutos de pausa. Los que habian corrido mas rapido recuperaban el aliento, y los que habian Ilegado ultimos miraban a sus companieros mas adelantados en busca de informacion respecto a lo ocurrido antes de su llegada. Todo estaba profundamente silencioso dentro de la ruina, y de pronto, como si fuera por consentimiento general, brot6 de cada garganta un fuerte grito: —jAbajo el vampiro! ; Abajo el vampiro! Los ecos de aquel grito se apagaron, y luego volvi6 a reinar el mismo silencio de antes, mientras un sentimiento supersticioso se apoderaba incluso de los mas valientes. Casi podria decirse que esperaban algun tipo de respuesta de Sir Francis Varney al desafio con que acababan de saludarlo; pero la calma misma, el reposo y el absoluto silencio de la ruina y de cuanto la rodeaba los inquietaban, y se miraban unos a otros como si la aventura no fuera, después de todo, de las mas agradables ni pudiera terminar tan bien como habian esperado. !5° TImpulsada por los chismes, la turba se vuelve mds supersticiosa, salvaje y violenta, un fuerte contraste con la dificil situacién de Varney. Rymer comienza a desarrollar un punto de inflexion importante para Varney, el lector y el desarrollo de la novela vampirica: {De qué lado estamos? Si bien el lector es claramente consciente de la amenaza de Varney, irdnicamente la turba es mds malvada y representa un peligro mayor que el vampiro perseguido. CONniluCEOOOlKS.€O _~