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Penny Dreadfuls, 1875 · page 326 of 400

Varney El Vampiro — page 326: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 326: Penny Dreadfuls, 1875

A restored page from Penny Dreadfuls, 1875. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Si, senor, asi es. —Nunca has visto algo asi, grandisimo zoquete. —Si que lo vi. —({ Cuando y donde? —Cuando usted huy6 de la ensenada. El almirante se puso casi azul de ira, pero Jack permanecio imperturbable mientras afadia: —Ya sabe, cuando huy6 tras las fragatas francesas que no querian quedarse a pelear. —jAh, eso! —gruno el almirante—. Ahi va él, desplegando toda la vela que puede, te apuesto lo que quieras. —Y ahi vienen ellos —dijo Jack, senalando la esquina del bosque, donde algunos de los mas rapidos perseguidores del vampiro aparecieron. Todo indicaba que el vampiro habia sido sorprendido en algun escondite del interior del bosque y habia decidido abandonar aquel refugio para dirigirse a otro mas seguro en campo abierto, donde habria mas obstaculos para ser descubierto y mas resistencia de la que la perseverancia pudiera vencer. Probablemente, entre los matorrales y los arboles, se les habia perdido de vista por unos momentos, hasta que quienes estaban mas cerca de su pista salieron de entre el follaje denso y lo vieron atravesar el campo abierto con tal velocidad desenfrenada que reforzo, en sus mentes, la firme conviccion de estar persiguiendo a un auténtico vampiro. Eran pocos, y con su ansiedad por capturar a Varney —cuya precipitada y aterrada huida les parecia prueba de su naturaleza sobrenatural— no se detuvieron a pedir refuerzos; se lanzaron a su persecucion como galgos tras una presa. —Jack —dijo el almirante—, esto no sirve. Mira a ese grandulon torpe con esa blusa tan rara. —Jamias vi una proa asi en mi vida —dijo Jack. —Deténlo. —Ay, ay, senor. El hombre venia a una velocidad prodigiosa, y Jack, con toda la calma del mundo, avanz6 a su encuentro; y cuando estuvieron lo bastante cerca como para chocarse en pocos segundos, Jack se encogi6 cuanto pudo, formando un bulto compacto, y presento el hombro al campesino que venia corriendo. Este salid despedido de lado, como si hubiera chocado contra una pared de ladrillo, dio varias volteretas y termino en un zanjon, donde desapareci6 por completo unos momentos de toda mirada humana. —No digas que te golpeé —dijo Jack—. Maldicion, {por qué viniste a estrellarte contra mi? Bien merecido lo tienes. Los torpes que no saben gobernar, claro que chocan contra las cosas. —Bravo —dijo el almirante—,, ahi viene otro. Pero los perseguidores de Varney, el vampiro, Ilegaban ya demasiado juntos y numerosos para ser despachados con tanta facilidad. En cuanto la figura de Varney pudo verse atravesando los prados y saltando zanjas y caminos con una agilidad casi espantosa de contemplar, toda la turba se lanzo tras él. Para entonces, el hombre que habia caido al zanjOn logr6 volver al mundo visible y, mientras trepaba por el barranco cubierto de barro, Jack se acerc6 con su absoluta despreocupacion y le dijo: —({Alguna suerte, viejo? CONniluCEOOOlKS.€O