Penny Dreadfuls, 1875 · page 321 of 400
Varney El Vampiro — page 321: what you’re looking at
A restored page from Penny Dreadfuls, 1875. Page through the whole issue in the reader above.
📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)
Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.
Y asi fue como, arrastrado por la multitud, el desdichado cirujano expiaba, en cuerpo y mente, los graves errores cometidos al confiar un secreto a su esposa. No se suponga que deseamos, ni por un instante, establecer un principio general respecto a confiar secretos a las damas, porque desde el principio del mundo es notoria la habilidad con que los guardan y la admirable discreciOon, tacto y prudencia con que suele conducirse esta parte mds noble de la humanidad.'*° Sabemos cuan pocas personas como la senora Chillingworth hay en el mundo, y solo lamentamos que nuestro amigo el doctor, en su aventura matrimonial, hubiera dado justamente con un ejemplar asi. CAPITULO XL EL MOTIN POPULAR. EL PELIGRO DE SIR FRANCIS VARNEY. LA SUGERENCIA Y SUS RESULTADOS. Asi eran, pues, las circunstancias que de inmediato cambiaron por completo el cariz de los acontecimientos y que, a partir de causas privadas y domésticas de enorme molestia, derivaron en resultados publicos capaces de sumir toda la comarca en la mayor confusion imaginable. Pero aunque culpemos al sefor Chillingworth por haber sido tan indiscreto al confiarle el secreto de alguien como Varney, el vampiro, a su esposa, confiamos en poder mostrar, dentro de poco, que hizo todo lo posible por reparar el dafo que habia provocado sin querer. Y ahora, mientras avanzaba a empujones —aparentemente a la cabeza de los alborotadores—, en realidad estaba haciendo cuanto podia para sofocar ese tumulto que el temor y la supersticion habian encendido. La naturaleza humana siente un auténtico deleite por lo maravilloso; y en la medida en que el conocimiento de los fendmenos naturales es limitado y se permite a la imaginacion desbocada entregarse a conjeturas sin fondo, hallaremos también la misma disposicion a creer que lo maravilloso es la verdad. Ese estado incierto y nebuloso que rodea a los vampiros, nacido probablemente —como asi fue— en Alemania, se habia extendido lenta, pero insidiosamente, por todo el mundo civilizado. En ningun pais ni en ningun clima deja de existir algo emparentado de algun modo con el vampiro auténtico, del cual sir Francis Varney parecia ser un ejemplar particularmente notable. El ghoul de las naciones orientales no es sino la misma criatura, adaptada a costumbres y lugares distintos; y el sema de los escandinavos no es mas que el vampiro de una raza mas primitiva, una personificacidn de esa imaginaci6n morbosa que alguna vez concibi6 la posibilidad de que los muertos volvieran a caminar entre los vivos, portando todos los espantosos signos de la corrupcién y la tumba. !*’ !40 Basdndose en el estereotipo miségino de las mujeres mayores, Rymer comienza a desarrollar un tema mds traicionero que la mordedura del vampiro: los chismes de las mujeres ociosas. Al vincular la infecci6n metaforica del vampirismo con el poder destructivo del chisme, la amenaza de Varney palidece en comparacion con la destrucci6n que pronto causard la lengua de la Sra. Chillingworth. '47 Rymer usa aqui el término sema, aunque es posible que se refiera a Surma, el vampiro metaforico de la saga finlandesa Kalevala. Surma representa una muerte violenta y aparece en el umbral de la Morada de los Muertos. Cualquiera que se acerque demasiado es atrapado y devorado por su CONniluCEOOOlKS.€O