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Penny Dreadfuls, 1875 · page 319 of 400

Varney El Vampiro — page 319: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 319: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Sin embargo, la multitud —que habia decidido organizar una demostraci6n a la mafiana siguiente contra el vampiro— consider6 muy apropiado rendirle antes algun tipo de homenaje al senor Chillingworth. En consecuencia, a una hora temprana, una gran muchedumbre se reuniO frente a su casa y lanzo tres terribles aclamaciones que lo despertaron de la forma mas desagradable, |lenandolo de asombro por la causa de semejante tumulto. ;Ah, esa astuta senora Chillingworth! Sabia demasiado bien lo que ocurria, pero fing16 completa ignorancia. —jDios mio! —exclam6 el senior Chillingworth, incorporandose de un salto en la cama— . ,Qué es todo eso’? —({ Todo qué? —respondio su esposa. —j{ Como que “todo qué”? {Quieres decir que no oiste nada? —Bueno, creo que escuché una especie de ruidito. — Un ruidito? j|Sacudio la casa! —Bueno, bueno; no importa. No es asunto nuestro. —Si que puede serlo. Es muy facil decir “duérmete’’. Resulta que no puedo. Algo pasa. —{Y qué te importa? —Quiza nada... pero quiza todo. El senor Chillingworth salto de la cama y empeZz6 a vestirse con notable rapidez, animado aun mas por dos o tres nuevos y estruendosos gritos del gentio. Luego, durante una breve pausa, una voz fuerte grit0: —jAbajo el vampiro! ; Abajo el vampiro! La verdad lo golpeo de inmediato. Volviéndose hacia su esposa, exclamo: —Ya lo entiendo. Estuviste chismoseando sobre sir Francis Varney y has provocado todo este tumulto. — Yo, chismoseando? ;Bueno, lo que faltaba! Echame la culpa a mi, siempre es mi culpa. Ya podia imaginarlo. Siempre es igual. —Pero algo tuviste que decir. —({A quién iba a contarselo yo? — Lo hiciste o no lo hiciste? —{Y a quién habria de contarselo”? El senor Chillingworth termin6 de vestirse y bajO apresuradamente a la calle, desesperado. Aun esperaba poder dispersar a la multitud y llegar a tiempo a su cita para el duelo. Su aparicion fue recibida con otra ovacion, pues, naturalmente, se creyo que venia a unirse al ataque contra sir Francis Varney. Encontr6 reunida una muchedumbre mucho mayor de lo que habia imaginado; para su alarma, muchos estaban armados con toda clase de armas. —jHurra! —grit6 un individuo corpulento, que parecia medio trastornado ante la perspectiva del alboroto—. jHurra, aqui esta el doctor; nos contara todo mientras avanzamos! —Por el amor de Dios —djjo el senor Chillingworth—, ;deténganse! ; Qué piensan hacer todos ustedes? —jQuemen al vampiro, quemen al vampiro! —jAlto, alto! Esto es una locura. Les ruego que vuelvan a sus casas 0 se meteran en serios problemas con este asunto. Ese consejo no era, ni remotamente, uno que la multitud estuviera dispuesta a seguir; y cuando descubrieron que el semor Chillingworth no estaba dispuesto a alentarlos ni a CONniluCEOOOlKS.€O