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Penny Dreadfuls, 1875 · page 312 of 400

Varney El Vampiro — page 312: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 312: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

CAPITULO XXXIX LA TORMENTA Y LA LUCHA. EL REPUDIO DEL ALMIRANTE A SU PRINCIPAL. Bueno —dijo el almirante cuando estuvieron realmente bajo el arbol, sobre cuyas hojas se oia el golpeteo de la lluvia caer—; bueno, {qué es? —S1 por casualidad su joven amigo, el senor Bannerworth, llega a enviarme una bala de pistola a alguna parte de mi anatomia que resulte perjudicial para la prolongacion de mi existencia, tendra la bondad de no tocar nada de lo que Ileve encima ni provocar ningun tipo de alboroto. —Puede estar seguro de que no lo haré. —Tomelo con total naturalidad... como algo corriente. —Oh, lo tomaré endemoniadamente con calma. —jAh! ;Qué cosa tan deliciosa es la amistad! Hay una pequefia loma, un monticulo de tierra entre este lugar y la Mansion. {Lo conoce? Hay un solo arbol creciendo cerca de la cima... un arbol de aire oriental, de la familia de los abetos, que extiende en forma de abanico sus hojas verde oscuro contra el cielo azul. —Oh, basta; es un condenado arbol viejo que crece en un pedacito de colina. {A eso se refiere? —Exactamente; solo que expresado de manera mas poética. La luna sale esta noche —o, mejor dicho, manana por la madrugada— a las cuatro y cuarto. — Ah, si? —Si; y si llego a morir, haran que me Ileven con cuidado a ese monticulo y me depositen alli, bajo ese arbol, con el rostro hacia arriba; y asegurense de que se haga antes de que salga la luna. Usted puede vigilar para que nadie interfiera. —Bonito encargo. {Por quién me toma? Le diré algo, sehor Vampiro, o Varney, 0 como sea que se llame: si llega a recibir un disparo, caera donde caiga, y ahi se quedara. —Qué falta de amabilidad. —Extraordinaria, {no? —Bien, bien, si esa es su determinacion, tendré que ocuparme de mi mismo de otra manera. Puedo hacerlo, y lo haré. —Ocupese como quiera, me da lo mismo. He venido a secundarlo, para asegurarme, por el honor de un marino, de que, si lo sacan de este mundo, se haga de la manera debida. Eso es todo lo que tengo que ver con usted; ya lo sabe. Sir Francis Varney lo siguio con la mirada, con una sonrisa extrafia, mientras él se aleyaba para hacer junto a Marchdale los preparativos necesarios para el inmediato comienzo del duelo. Fueron simples y breves. Se convino en medir doce pasos desde un punto fijo: seis en una direcciOn y seis en la otra; seis los marcaria el almirante y los otros seis, Marchdale. Luego echarian suertes para decidir en cual extremo de esa linea imaginaria debia colocarse Varney; después, la senal para disparar seria: uno, dos, tres... jfuego! Solo unos pocos minutos bastaron para completar estos arreglos; el terreno se midio del modo que ya hemos mencionado y los combatientes fueron colocados en sus respectivas posiciones, ocupando sir Francis Varney el mismo sitio donde habia estado primero, es decir, el mas cercano al bosquecillo y a su propia residencia. CONniluCEOOOlKS.€O