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Penny Dreadfuls, 1875 · page 308 of 400

Varney El Vampiro — page 308: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 308: Penny Dreadfuls, 1875

A restored page from Penny Dreadfuls, 1875. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—FE] senor Chillingworth ha actuado, sin duda, de forma amistosa y eficaz en este asunto —dijo Marchdale—; y no renuncia a la parte para evitar una accion amistosa, sino para desempenar una en la que puede actuar de manera que nadie mas podria. —Asi es —dijo el almirante. —Y ahora —dijo Chillingworth—, deben encontrarse manana por la manana, en el prado al fondo del valle, a medio camino entre aqui y la casa de sir Francis Varney, a las siete en punto. Se hablo aun mas entre todos, y se convino en que se reunirian temprano al dia siguiente, y en que, por supuesto, el asunto se mantendria en secreto. Marchdale pasaria esa noche en la casa, y el almirante aparentaria como si poco o nada ocurriera; él y Jack Pringle se retiraron a conversar en privado los detalles. Henry Bannerworth y Marchdale también se retiraron, y el senor Chillingworth, al cabo de un rato, hizo lo propio, prometiendo estar con ellos a tiempo para la cita de la mafana siguiente. Henry paso gran parte de ese dia en su aposento, escribiendo diversos documentos y cartas; pero al llegar la noche atin no habia terminado, pues se habia visto obligado a mostrarse de vez en cuando, especialmente ante Flora, para no levantar sospechas. Marchdale estuvo mucho con él, y, en secreto, examino las armas, municiones y balas, asegurandose de que todo estuviera en orden para la mafana siguiente; y, cuando termino, dijo: —Ahora, Henry, debes permitirme insistir en que duermas algunas horas; de otro modo, no estaras como debes. —Muy bien —dijo Henry—. Acabo de terminar; puedo seguir tu consejo. Tras muchas reflexiones y vueltas en su mente, Henry Bannerworth cayo en un sueno profundo, y durmio varias horas con calma y quietud. Muy temprano despertd, y vio a Marchdale sentado junto a él. — {Es hora ya, Marchdale? ;No me habré dormido de mas? —No; hay tiempo, hay tiempo —respondio Marchdale—. Te habria dejado dormir atin mas, pero te habria despertado a tiempo igualmente. Ya despuntaba la luz gris del amanecer, y Henry se levant6 y comenz6 a prepararse para el encuentro. Marchdale se desliz6 hasta la habitacion del almirante Bell, pero tanto él como Jack Pringle estaban ya listos. Se dijeron pocas palabras, y esas pocas en voz baja, y todo el grupo abandono la Casa Hall de la manera mas silenciosa posible. Era una mafiana suave, y sin embargo fria a esa hora temprana, justo cuando el dia comienza a despuntar por el este. Habia, no obstante, tiempo mas que suficiente para llegar al lugar convenido. Era un grupo curioso el que se dirigia entonces al sitio sefalado para el duelo, cuyo resultado podia tener consecuencias tan importantes para quienes iban a tomar parte en él. Seria dificil analizar las distintas y opuestas emociones que agitaban el pecho de cada uno de los presentes: las esperanzas y los temores, las dudas y conjeturas. Y, sin embargo, debemos reconocer que, aunque para Henry la naturaleza del hombre al que iba a enfrentarse en lucha mortal era de lo mas ambigua e indefinida, y aunque nadie podia imaginar con qué medios contaria para protegerse contra las armas de los hombres, Henry avanzaba con paso firme y resoluciOn inquebrantable. Su corazon estaba puesto en recuperar la felicidad de su hermana, y no vacilaria. Podemos decir, entonces, que al fin los preparativos hostiles entre Henry Bannerworth y aquel ser misterioso —que, por una causa u otra, habia mostrado hasta ahora tan poca CONniluCEOOOlKS.€O