Penny Dreadfuls, 1875 · page 306 of 400
Varney El Vampiro — page 306: what you’re looking at
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— {No bien? —dijo el almirante, poniéndose en pie sorprendido—. {Quién ha oido jamas que el viejo almirante Bell estuviera enfermo justo antes de entrar en accion? ;Digo que es una calumnia escandalosa! —Al|mirante, almirante, no he dicho que esté enfermo; solo que parecia... un poco nervioso, o algo asi. {Un tanto palido, no? ;No es asi? —jDemonios, crees que necesito que me receten? Te digo que no tengo ganas, sino muchas, de darte una buena azotaina por la quilla. Aun no quiero médico. —Pero puede no tardar mucho, ya sabe, almirante; y ahi abajo espera Jack Pringle. Quiere verle? Hay una razon particular; trae algo que comunicarle de parte de sir Francis Varney, creo. El almirante lanz6 una mirada de asombro hacia el senor Chillingworth y murmuro para Si: —Si Jack Pringle me ha traicionado... pero no; no podria hacerlo, es demasiado fiel. Estoy seguro de Jack; y {como fue que ese hijo de una botica insinuo lo del pez raro que le mandé a Jack? Lleno de una especie de duda fundada en lo que habia oido sobre Jack Pringle, entr6 en la habitacion, donde se hallaban Marchdale, Jack Pringle y Henry Bannerworth. Poco después entr6 también el senor Chillingworth. —He estado —dijo— en casa de sir Francis Varney, y alli tuve una entrevista con él y con el senor Pringle; cuando comprobé que ambos estabamos empenados en el mismo proposito, a saber, un encuentro con el caballero por parte de nuestros representados... —({ Eh? —dijo el almirante. —{ Qué? —exclamo Henry—. {Lo desafio a usted, almirante? —({Desafiarme’? —exclamo el almirante Bell, con una sarta de juramentos—. Yo... sin embargo... ya que viene a esto, debo admitir que lo desafié. —Eso hice yo —dijo Henry Bannerworth, tras un momento de reflexi6n—; y me doy cuenta de que ambos hemos seguido la misma linea de conducta. —Asi es —dijo el senor Chillingworth—. Tanto el senor Pringle como yo fuimos alli a concertar los preliminares, y hallamos un obstaculo insuperable para que se celebrase el encuentro. — {Entonces no queria pelear? —exclamo Henry—. Ahora lo entiendo. —jNo pelear’?? —dio el almirante Bell con una especie de melancodlica decepci6n—. jMaldito el cobarde desgraciado! Dime, Jack Pringle, ;qué le dijo esa cosa larga y de aspecto marino”? —({ También lo desafid en persona, supongo? —pregunto Henry. —Si, jmaldito sea! Fui alli anoche. —Y yo también. —NMe parece —dijo Marchdale— que este asunto no ha sido manejado con imprudencia; pero si de manera algo inusual y extrafia, por decir lo menos. —Vera usted —dijo Chillingworth—,, sir Francis estaba dispuesto a batirse con Henry y con el almirante, como nos dijo. —Si —diyjo Jack—-; nos dijo que nos batiria a los dos, stempre que su luz no se apagase en el primer encuentro. —Eso era todo lo que se necesitaba —dijo el almirante—. No podiamos esperar mas. —Pero entonces él deseo encontrarse con usted sin ningun segundo; cosa a la que, por supuesto, no pude acceder. La responsabilidad habria sido demasiado grande, y demasiado desigualmente repartida entre las partes implicadas en el encuentro. CONniluCEOOOlKS.€O