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Penny Dreadfuls, 1875 · page 295 of 400

Varney El Vampiro — page 295: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 295: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Abandono entonces la morada de Sir Francis Varney, siendo acompanado hasta la salida por un criado llamado por su amo para ese proposito. Henry emprendio el camino de regreso, satisfecho de haber hecho cuanto estaba en su mano dadas las circunstancias. —Enviaré a Chillingworth con él por la manana; y entonces veremos en qué termina todo esto. Debe enfrentarse a mi, y entonces Charles Holland, si no es hallado, sera al menos vengado. Pero habia otra persona en Bannerworth Hall que habia formado una resolucion similar. Era muy distinta a Henry Bannerworth, aunque igualmente respetable a su manera. No era otro que el viejo almirante. Resultaba singular que dos personas tan diferentes consideraran necesarios los mismos pasos, y que ambos guardaran el secreto entre si; pero asi era. Y, tras algunas maldiciones internas, resolvi0 desafiar él mismo a Varney. —Yo enviaria a Jack Pringle —murmur6—, pero ese bergante despacharia el asunto tan rapido como un grumete anotando en el cuaderno de bitacora al oir el silbato del contramaestre llamando a rancho, por temor a perder su raciOn de grog. —jMaldita sea mi alma! Pero ese Sir Francis Varney, como él se llama, no tendra ventaja alguna sobre el viejo almirante Bell. Soy mas duro que un cabo de amarre, y justo el tipo de hoja con la que un vampiro puede tropezar. Lo volcaré de un empujon, y haré una tabla con su cuerpo en poco tiempo. ;Maldita sea mi garganta! Qué largo y flaco bergante es, con dientes capaces de deshacer un empalme; pero déjenme a mi; ya veremos si no convierto su cuerpo entero en casco de barco, vampiro 0 no vampiro. —DMi sobrino, Charles Holland, no puede desaparecer asi sin permiso de nadie. No, no; eso no lo tolero. “Jamas abandones a un camarada en la hora de necesidad” es la primera maxima de un marino, y yo no soy quien para quebrantarla. Asi hablando consigo mismo, el viejo almirante avanzo hasta llegar a la casa de Sir Francis Varney, donde dio a la campana lo que él llamaba un “tiron largo, fuerte y bien dado”’, que hizo resonarla con una furia como jamas se habia escuchado alli. Apenas pasaron un par de minutos antes de que los criados acudieran presurosos a una llamada tan urgente; y cuando se abrio la puerta, el sirviente que atendiO pregunto su proposito. —{Y qué te importa, mocoso? {Esta tu amo, Sir Francis Varney? Pues si esta, ve y dile que el viejo almirante Bell quiere hablar con él. ;Me oyes? —Si, sehor —respondi6 el sirviente, tras detenerse un momento para examinar al extrano que asi se dirigia a él. Un minuto después, le informaron que Sir Francis Varney estaria muy complacido en recibir al almirante Bell. —Aja —murmurd—-; lo mismo que el demonio cuando recibe agua bendita, 0 que yo al recibir agua dulce que no sea del mar. Fue introducido sin demora ante Sir Francis Varney, que permanecia en la misma postura en que Henry Bannerworth lo habia dejado pocos minutos antes. —Almirante Bell —dyo Sir Francis, levantandose y saludando con suma cortesia y calma—, permitame expresar el honor que me causa esta inesperada visita. —Nada de artimajfas. —({Aceptara un asiento? Permitame ofrecerle lo poco que esta casa pueda brindarle en el modo de refrigerio. —jMaldita sea todo esto! —dijo—. Ya sabe, Sir Francis, no quiero nada de esa palabreria. Es como un francés cuando le vas a dar una descarga: hace muecas, te echa polvo en los ojos y procura apufalarte por la espalda. ;Oh, no! Eso no es para mi. CONniluCEOOOlKS.€O _~