ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Penny Dreadfuls, 1875 · page 274 of 400

Varney El Vampiro — page 274: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Varney El Vampiro — page 274: Penny Dreadfuls, 1875

A restored page from Penny Dreadfuls, 1875. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

que el fino y hermoso espiritu que tanto hemos elogiado ha perdido su poder de reflexi6n racional. No; gracias al Cielo, no es asi. Flora Bannerworth no esta loca, sino bajo la fuerte influencia de algun suefo excéntrico, que ha pintado en su mente imagenes que no tienen hogar sino en los aéreos dominios de la imaginacion. Ha salido de su habitacion hacia aquel sitio sagrado donde habia encontrado a quien amaba, y escuchado la declaracion mas noble de verdad y constancia que jamas fluy6o de labios humanos. Si, esta dormida; pero, con la precision que el sonambulo ejerce tan extrafamente, recorrio lentamente, pero con seguridad, los senderos bien conocidos hacia aquel pabellon de verano, donde sus suefos no le habian revelado que yacia agazapado el mas horrible espectro de su imaginacion: sir Francis Varney. El, que se interponfa entre ella y la mayor alegria de su corazon; él, que habia destruido toda esperanza de felicidad, y convertido sus afectos mas queridos en solo tantas causas de mayor inquietud que las bendiciones que debieron haber sido. j;Oh! Si hubiera imaginado aunque fuera por un instante que él estaba alli, con qué ansiosa desesperacion habria volado de regreso al refugio de aquellas paredes, donde al menos podia hallarse cierta proteccion del abrazo del temible vampiro, y donde estaria al alcance de corazones amigos que se interpondrian valientemente entre ella y cualquier pensamiento de dafno. Pero ella no lo sabia, y avanzo hasta que el mismo borde de su vestidura rozo el rostro de sir Francis Varney. Y él estaba aterrorizado —no se atrevia a moverse— no se atrevia a hablar—. La idea de que ella habia muerto y de que aquel era su espiritu, venido a descargar sobre él alguna terrible venganza, se apoderé de su mente por un tiempo, y tan paralizado quedo por el temor, que no pudo ni moverse ni hablar.'°° Hubiera sido mejor que, durante aquel trance de indecisi6n en el que su corazon cobarde lo mantenia, Flora hubiera abandonado el lugar y regresado a su hogar; pero, por desgracia, tal impulso no lleg6 a ella. Se sent6 en aquel banco rustico, donde se habia recostado cuando Charles la estrecho contra su corazon, y, aun en el suefio, el recuerdo de ese afecto puro cruzO por su mente, y con los acentos mas tiernos y melodiosos dijo: —jCharles! j;Charles! jy aun me amas? No... no; no me has abandonado. jSalvame, salvame del vampiro! Se estremecio, y sir Francis Varney la oy6 llorar. —Necio que soy —murmurd—,, por sentir tanto terror. Ella duerme. Esta es una de las formas que una imaginacion trastornada adopta con frecuencia. Duerme, y acaso esta sea !59 Rymer comienza a desarrollar la larga historia de problemas de suefio asociados con la mordedura del vampiro. A medida que el estrés de Flora avanza, comienza a caminar sondmbula. Un pensamiento inquietante para la sensibilidad de mediados de la época victoriana, el sonambulismo se teme en varios niveles. En su nivel mds bdsico, el sonambulismo presenta peligros fisicos para quien camina inconsciente, y segun el folclore, despertar a un sonadmbulo puede resultar en un coma perpetuo o, peor aun, la muerte. Debido a los estrictos codigos de conducta que rigen la psique victoriana, la amenaza del sonambulismo es una idea aterradora, pues se trata de una invasion de la mas intima: la invasién de nuestro subconsciente. El yo privado se convierte en un espectdculo publico, ya que la sondmbula regresa con frecuencia a lugares publicos vestida para dormir, una idea muy sugerente para el lector victoriano. La vulnerabilidad se erotiza con frecuencia, pero solo cuando es controlada por los hombres. El sonambulismo de Flora existe fuera de toda forma de control social, tanto que incluso Varney le teme. Bram Stoker acentua este tema en Dracula, mientras que la pelicula expresionista alemana de 1920 El gabinete del doctor Caligari acentua el miedo y el pavor del individuo inconsciente. CONniluCEOOOlKS.€O _~