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Penny Dreadfuls, 1875 · page 273 of 400

Varney El Vampiro — page 273: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 273: Penny Dreadfuls, 1875

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desdichados recintos, y que venia a descargar sobre él esa muerte a la cual, vampiro aunque fuese, aun era susceptible de manos mortales? El paso se acerco, y él se encogio mas y mas, hasta que su cobarde corazon lati6 contra la misma tierra. Sabia que estaba desarmado, circunstancia rara en él, y que solo podia explicarse por el trastorno de su mente a consecuencia de la visita de aquel hombre extranio a su caSa, cuya presencia habia despertado tantas emociones encontradas. Mas y mas cerca lleg6 aquel paso ligero, y sus temores mas arraigados no le permitieron percibir que no era el paso de la cautela ni de la traiciOn, sino que debia su ligereza a la eracia natural y libertad de movimiento de quien lo producia. La luna debia haber ascendido, aunque oculta entre nubes que no permitian sino una tenue claridad, pues la noche ciertamente se habia vuelto mas luminosa; de modo que aunque no se proyectaban sombras marcadas, una brillantez mas difusa envolvia todas las cosas, cuyas formas ya no se confundian tan fluctuantes unas con otras. Forzo la vista en la direcci6n de donde procedian los sonidos, y entonces sus temores por su seguridad personal se desvanecieron, porque vio que era una figura femenina la que avanzaba lentamente hacia él. Su primer impulso fue levantarse, pues con la vision fugaz que obtuvo, supo que debia tratarse de Flora Bannerworth; pero un segundo pensamiento —probablemente una intensa curiosidad por saber qué podia haberla traido a tal lugar a tal hora— lo contuvo, y permanecio inmovil. Pero si grande fue la sorpresa de sir Francis Varney al ver a Flora Bannerworth en tal momento y en tal sitio, no dudamos de que, con el conocimiento que nuestros lectores tienen de ella, su asombro seria aun mayor; y si consideramos que, desde el periodo memorable en que la santidad de su camara habia sido tan violada por aquel temible visitante de medianoche, debe parecer algo extrafo que pudiera reunir el valor suficiente para deambular sola a tal hora. iNo temia encontrarse con aquel ser antinatural? ~No cruz6 por su mente, con estremecedora conciencia, la posibilidad de caer en sus despiadados brazos? {No pens6 que cada paso la alejaba mas y mas de aquellos que acudirian en su auxilio en cualquier extremo? Pareceria que no, pues avanzaba sin prestar atenciOn, y aparentemente sin pensar en la posible o probable presencia de aquel azote de su existencia. Pero contemplemos nuevamente su figura. | Qué extrafia y espectral se mueve! No parece haber reflexidn en su semblante, pero con paso extrafo y deslizante, camina como una sombra tenue del pasado en aquel jardin antiguo. Esta muy palida, y en su frente hay la marca del sufrimiento; lleva un vestido de manana, lo sostiene ligeramente alrededor de si, y asi avanza hacia aquel pabellon de verano que, probablemente para ella, estaba santificado por haber sido testigo de aquellos votos de puro afecto que salieron de los labios de Charles Holland, sobre cuyo destino pendia ahora tanto misterio. Ha tomado la locura posesion del cerebro de esa hermosa joven? ~Ha sucumbido su vigoroso intelecto bajo la opresion a la que ha sido sometido? {;Camina ahora con la razon perturbada, reina de algun reino fantastico, contemplando el mundo material con ojos que no son de la tierra; evitando quiza aquello que debio buscar, y, tal vez, en su frenesi, buscando aquello que en un estado mas feliz habria evitado? Tal podria haber sido la impresion de cualquiera que la hubiese visto por un momento y que conociera las escenas desastrosas por las que habia pasado recientemente; pero podemos evitarle a nuestros lectores la angustia de tal suposici6n. Hemos implorado su carino por Flora Bannerworth, y estamos ciertos de que lo tienen; por lo tanto, queremos evitar que por unos momentos siquiera imaginen que el cruel destino ha hecho lo peor, y CONniluCEOOOlKS.€O