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Penny Dreadfuls, 1875 · page 262 of 400

Varney El Vampiro — page 262: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 262: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—NMe pregunto adonde habra ido, o qué habra hecho todo este tiempo; quiza ya no esté en la tierra de los vivos. —Pobre Henry —dijo Emma. —jAy, pobre muchacho! Puede que nunca volvamos a verlo —dijo la madre—. Fue una accion equivocada la suya, y sin embargo no supo como actuar de otro modo para escapar al disgusto de su padre. —No digas mas... no digas mas sobre ese asunto; no debo escucharlo. Dios sabe que sé demasiado —dijo el senor Bradley—. No pensé que él tomara mis palabras tan en serio como lo hizo. —Pues —dijo la anciana—, él crey6 que hablabas en serio. Hubo una larga pausa, durante la cual todos contemplaron el fuego refulgente, como absortos en sus propias meditaciones. Henry Bradley, el hijo de la pareja anciana, se habia marchado aparentemente aquel dia hacia dos anos; jy por qué habia abandonado el hogar de su infancia? ; Por qué él, heredero de grandes propiedades, habia hecho tal cosa? Se habia atrevido a amar sin el consentimiento de su padre, y habia rechazado la propuesta que su padre habia hecho de casarlo con una joven dama que él habia escogido para él, pero a la cual Henry no podia amar. Fue tan sorprendente para el padre que el hijo se negara, como para el hijo que el padre hubiera concebido tal matrimonio. —Henry —habia dicho el padre—, he pensado en ti. He hecho propuestas para que te cases con la hija de nuestro vecino, Sir Arthur Onslow. — En verdad, padre”? —Si; deseo que vengas conmigo a verla. — En calidad de pretendiente? —Por supuesto —respondi6 el padre—. Ya es tiempo de que estés establecido. —De hecho, preferiria no ir, padre; no tengo intencidn de casarme todavia. No deseo hacerlo. Esta oposicion era algo que el senor Bradley no esperaba de su hijo, y que su temperamento imperioso podia soportar muy poco. Con el cefo oscurecido, dijo: —No es mucho, Henry, lo que exijo de tu obediencia; pero cuando lo hago, espero que me obedezcas. —Pero, padre, este asunto afecta a mi vida entera. —Por eso lo he meditado tan largo y cuidadosamente. —Pero no es poco razonable que yo tenga voz en el asunto, padre, puesto que podria hacerme desgraciado. —Tendras voz. —Entonces digo que no a todo el arreglo —dijo Henry, con resolucion. —S1 lo haces, pierdes mi protecciOn, mucho mas mi favor; pero harias bien en reflexionar sobre lo que has dicho. Olvidalo y ven conmigo. —No puedo. —jNo quieres? —No, padre; no puedo hacer lo que deseas; mi resoluciOn sobre este asunto esta completamente tomada. —yY la mia también. O haces lo que quiero, o abandonas la casa y buscas tu propio sustento, y seras un mendigo. —Preferiria serlo —dijo Henry— que casarme con cualquier joven dama y no poder amarla. CONniluCEOOOlKS.€O