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Penny Dreadfuls, 1875 · page 244 of 400

Varney El Vampiro — page 244: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 244: Penny Dreadfuls, 1875

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me sentiré obligado a batirme con cualquiera que afirme que esas cartas fueron escritas por mi sobrino. —En verdad, sefior. —Ah, en verdad. —Permitidme decir que es un extrafo modo de permitir a todos el libre disfrute de su opinion. —En absoluto. —Cualesquiera que sean las penas y las consecuencias que resulten, almirante Bell, de discrepar con una autoridad tan infalible como la vuestra, lo haré siempre que mi juicio asi me lo indique. — {Lo haréis? —Asi lo haré. —Muy bien. Sabéis todas las consecuencias. —En cuanto a batirme con usted, me negaria a hacerlo. —j{Negarse? —Si; clertamente. —j{ Sobre qué fundamento? —Sobre el fundamento de que usted estaria loco. Henry intervino entonces: —Permitidme esperar que, por mi y por Flora, esta disputa no avance mas. —Yo no la he provocado —dijo Marchdale—. Tengo paciencia, pero no soy un tronco ni una piedra. —NMaldito sea, si no pienso —dijo el almirante— que sois una mezcla de ambos. —Senor Henry Bannerworth —dijo Marchdale—, soy vuestro invitado, y si no fuera por el deber que siento de ayudar en la busqueda del senor Charles Holland, dejaria vuestra casa de inmediato. —No tiene por qué preocuparse por mi —dijo el almirante—; si no encuentro ninguna pista de él en el vecindario dentro de dos o tres dias, yo mismo me marcharé. —Voy —dyo Henry, levantandose— a registrar el jardin y los prados contiguos; s1 ustedes dos caballeros desean acompanarme, me alegrara contar con su companifa. Si, por el contrario, prefieren quedarse aqui para disputar, pueden hacerlo. Esto tuvo, al menos, el efecto de poner fin a la discusiOn por el momento, y tanto el almirante como el sefor Marchdale acompanaron a Henry en la busqueda. La bisqueda comenzo inmediatamente debajo del balcén de la ventana de Charles Holland, de donde el almirante lo habia visto salir. No se encontr6 nada particular alli, ni en el jardin. El almirante Bell sefial6 con precision la ruta que habia visto tomar a Charles sobre el césped, justo antes de que él mismo dejara su habitacion para buscar a Henry. Siguiendo dicha ruta, llegaron a una parte baja del muro del jardin, que cualquiera con vigor ordinario habria podido escalar facilmente. —Mi impresion —dijo el almirante— es que él paso por aqui. —La hiedra parece haber sido movida —observ6 Henry. —Propongo que marquemos el lugar y luego vayamos al otro lado —sugirio George. Se estuvo de acuerdo; porque, aunque los j6venes hubieran preferido trepar el muro antes que rodearlo, era dudoso que el viejo almirante pudiera llevar a cabo tal hazafia. La distancia alrededor no era grande, y como habian arrojado por encima del muro un puniado de flores para marcar el punto preciso, fue facil encontrarlo del otro lado. CONniluCEOOOlKS.€O