Penny Dreadfuls, 1875 · page 243 of 400
Varney El Vampiro — page 243: what you’re looking at
A restored page from Penny Dreadfuls, 1875. Page through the whole issue in the reader above.
📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)
Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.
—Flora —dijo—, ruego que aqui, en presencia de vuestra madre, me concedais un oido paciente. Os figurais que, porque no puedo unirme tan alegremente como el almirante a creer que estas cartas son falsificaciones, debo ser vuestro enemigo. —Esas cartas —dijo Flora— no fueron escritas por Charles Holland. —Hsa es vuestra opinion. —Es més que una opinion. El no pudo escribirlas. —Bueno, pues, por supuesto, si me sintiera inclinado —que solo el cielo sabe que no lo estoy— no podria esperar convencer a nadie que mantiene tal conviccion. Pero no deseo hacerlo. Todo lo que quiero arraigar en vuestra mente es que no debo ser culpado por dudar de su inocencia; y, al mismo tiempo, deseo aseguraros que nadie en esta casa sentiria mayor satisfaccion exquisita que yo al ver que se demuestra su inocencia. —Os lo agradezco por eso —dijo Flora—; pero como, a mi juicio, su inocencia nunca ha sido puesta en duda, para mi no necesita demostracion. —Muy bien. Creéis que esas cartas son falsificaciones. —Lo creo. —{ Y que la desaparicion de Charles Holland ha sido forzada, y no de su propia voluntad? —Lo creo. —Entonces podéis contar con mis incesantes esfuerzos, noche y dia, para encontrarlo; y cualquier sugerencia que podais hacer, que pueda ayudar en la busqueda, os lo prometo, sera cumplida a fondo. —Gracias, senor Marchdale. —DMii querida —dijo la madre—, confiad en el senor Marchdale. —Confiaré en cualquiera que crea que Charles Holland es inocente de haber escrito esas odiosas cartas, madre —dijo Flora—; confiaré en el almirante. Me ayudara con todo su empeno. —yY también lo hara el senor Marchdale. —Me alegra oirlo. —yY, sin embargo, dudadlo, Flora —dijo Marchdale, abatido—. Lamento mucho que asi sea; no obstante, no os molestaré mas, ni —permitidme aseguraros— dejaré de empenharme honestamente por esclarecer este misterio. Dicho esto, el sefior Marchdale hizo una reverencia y salid de la habitacion, visiblemente mas contrariado de lo que queria mostrar por la mala interpretaciOn que se habia hecho de su conducta y motivos. Fue en seguida a buscar a Henry y al almirante, a quienes expres6 su mas encarecido deseo de ayudar en los intentos por desentranar las circunstancias misteriosas que habian ocurrido. —HEsta opinion tan enérgicamente expresada por Flora —observ6—, es, por supuesto, mas que suficiente para inducirnos a vacilar antes de pronunciar una palabra que de alguna manera suene a condena contra el senor Holland. ;Dios nos libre de que asi sea! —No —djo el almirante—-; no lo hagais. —No tengo la intencion. —No aconseyjaria a nadie... —Sefnor, si emplea eso como amenaza... —jUna amenaza? —Si; debo decir que sono maravillosamente a una. —Oh, cielos, no —replic6—, todo un malentendido. Considero que todo hombre tiene el justo derecho de gozar de su opinion. Todo lo que he de decir es que, después de lo ocurrido, CONniluCEOOOlKS.€O _~