Penny Dreadfuls, 1875 · page 238 of 400
Varney El Vampiro — page 238: what you’re looking at
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Marchdale estaba profundamente conmovido al hablar. Probablemente sentia mas de lo que quiso expresar por las desdichas de aquella familia por la que sentia tanto afecto. Desvi6 la cabeza para ocultar las huellas de emoci6n que, a pesar de su gran dominio propio, se reflejaban en su rostro atractivo e inteligente. Pareci6 entonces que su noble indignaci6n se impusiera, por unos breves momentos, a toda prudencia, y exclamo: —jE]l villano! ;Peor que villano! Que con mil artificios logra hacerse amar por una joven hermosa e ingenua, y luego la abandona a la amargura del desengano, después de que ella le habia otorgado un lugar en su estima. ;El desalmado sin corazén! —Manténgase sereno, senor Marchdale; le ruego que se mantenga sereno —dijo George—. Nunca lo habia visto tan conmovido. —Perd6n —dijo él—, perdon; estoy muy conmovido, y soy humano. No siempre puedo, por mucho que lo intente, contener mis sentimientos. —Son sentimientos que le honran. —No, no; fui imprudente al deyarme |levar por una expresiOn tan precipitada de ellos. Estoy acostumbrado a sentir con intensidad y profundidad, pero rara vez me veo tan sobrepasado como ahora. —jNos acompanara al comedor para el desayuno, senor Marchdale, donde haremos esta comunicacion a Flora? Asi podra juzgar por su manera de recibirla qué sera mejor decirle. —Vengan, entonces, y por favor manténganse serenos. Lo menos que se diga sobre este doloroso y angustiante asunto, después de esta manana, sera lo mejor. —Tiene usted razon; tiene razon. Marchdale se puso el abrigo con rapidez. Solo le faltaba esa prenda cuando los hermanos llegaron a su habitacion, y luego se dirigid al comedor donde se haria la dolorosa comunicacion a Flora sobre la infidelidad de su amante. Flora ya estaba sentada en aquel aposento. De hecho, estaba acostumbrada a encontrarse alli con Charles Holland antes de que aparecieran los demas miembros de la familia, pero, jay!, aquella manana el amante amable y atento no estaba presente. La expresiOn que mostraban los rostros de sus hermanos y del sefor Marchdale fue suficiente para convencerla de que habia ocurrido algo mas serio de lo habitual, y en ese momento palideci6 visiblemente. Marchdale advirtio este cambio en su semblante y se acerco a ella, diciendo: —Calmese, Flora; tenemos algo que comunicarle, pero es algo que deberia despertar indignacién, y ningtn otro sentimiento, en su corazén.!’ —Hermano, {qué significa todo esto? —dijo Flora, apartandose de Marchdale y retirando la mano que él habria querido tomar. —Preferiria que el almirante Bell estuviera aqui antes de decir nada —dijo Henry—, respecto a un asunto que no puede dejar de interesarle personalmente. —Aqui esta —dijo el almirante, que en ese momento habia abierto la puerta del comedor—. Aqui esta, asi que ahora, adelante, y no perdonen al enemigo. —{ Y Charles? —dijo Flora—, ,donde esta Charles? —jMaldito Charles! —exclam6 el almirante, que no estaba muy acostumbrado a controlar sus emociones. —jSilencio! ;Silencio! —dijo Henry—-; querido sefor, jsilencio! No se entregue ahora a ninguna invectiva. Flora, aqui hay tres cartas; veras que la que permanece sin abrir esta !27 Mads evidencia de la creacion falocéntrica de las mujeres dentro del texto: los hombres le dicen a Flora lo que deberia sentir, negdndole asi la capacidad de expresar sus propias emociones. CONniluCEOOOlKS.€O