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Penny Dreadfuls, 1875 · page 237 of 400

Varney El Vampiro — page 237: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 237: Penny Dreadfuls, 1875

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—Si; y lo que resulta ain mas extrafio es que desde el principio él parecio saberlo; y a pesar de una cautela que, segin podia ver, siempre mantenia presente, no pudo evitar dirigirse a mi con cierta acritud en ocasiones. —Lo he notado —dijo George. —Pueden estar seguros de que es un hecho —anadi6 Marchdale—, que nada despierta tanto el odio mortal y desesperado de un hombre que actua hipocritamente, como la sospecha, bien fundada o no, de que otro ve y comprende los impulsos secretos de su corazon deshonroso. —No puedo culparlo a usted ni a nadie, senor Marchdale —dijo Henry— por no haber dado voz a sus pensamientos secretos, pero si desearia que lo hubiera hecho. —No, querido Henry —replic6 Marchdale—, créeme, he reflexionado profundamente sobre este asunto, y tengo abundantes razones por las que no debia haber hablado contigo al respecto. — {De veras? —Si, de veras, y no entre las menos importantes esta que, de haberte contado mis sospechas, te habrias encontrado en la dolorosa posiciOn de actuar tu mismo de manera hipocrita hacia este Charles Holland, pues habrias tenido que mantener en secreto la sospecha o mostrarla a través de tu comportamiento. —Bueno, bueno, imagino que actud, Marchdale, con la mejor intencion. {Qué haremos ahora? —({Pueden dudar? —Pensaba en hacer que Flora supiera de inmediato la absoluta e irremediable indignidad de su amante, para que no tuviera dificultad alguna en desprenderse de él gracias al orgullo natural que seguramente le vendria en ayuda al descubrirse tan enganada. —tLa prueba podria ser posible. — {Lo cree asi? —Si, en efecto. —Aqui hay una carta, que por supuesto permanece sin abrir, dirigida a Flora por Charles Holland. El almirante penso que podria herir sus sentimientos entregandole tal epistola, pero debo confesar que opino lo contrario, y creo que cuantos mas evidencias tenga de la completa indignidad de quien profesaba amarla con tan desinteresado afecto, mejor le resultara. —No podria haber adoptado usted un criterio mas sensato sobre el asunto, Henry. —DMe alegra que esté de acuerdo conmigo. —Ningtn hombre razonable podria hacer otra cosa; y, por lo que he visto del almirante Bell, estoy seguro de que, al reflexionar, compartira la misma opinion. —Entonces asi sera. El primer impacto para la pobre Flora puede ser severo, pero luego tendremos el consuelo de saber que sera el unico, y que, conociendo lo peor, no tendra nada mas que temer al respecto. j;Ay, ay! La mano de la desgracia parece haber pesado con fuerza sobre nosotros. Me pregunto qué sucedera ahora, en nombre de todo lo desafortunado y desastroso. —({ Qué puede suceder’? —dijo Marchdale—. Creo que ya se han deshecho del mayor mal de todos: un amigo falso. —Asi es, en efecto. —vVayan, entonces, a ver a Flora; asegurenle que en el afecto de quienes no conocen la falsedad encontrara consuelo frente a todo mal. Asegurenle que hay corazones que se interpondran entre ella y cualquier desgracia. CONniluCEOOOlKS.€O