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Penny Dreadfuls, 1875 · page 236 of 400

Varney El Vampiro — page 236: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 236: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

De inmediato fueron en busca de este amigo de la familia, que se encontraba en su dormitorio, y cuando Henry llamo a la puerta, Marchdale la abrio con prisa, preguntando ansioso qué ocurria. —No hay alarma —dijo Henry—. Solo hemos venido a informarle de un hecho ocurrido durante la noche, que probablemente le sorprendera. —Nada calamitoso, espero. —DMolesto; y, sin embargo, creo que es algo por lo que casi deberiamos felicitarnos. Lea estas dos cartas y dénos su opinion sincera sobre ellas. Henry puso en manos del senor Marchdale la carta dirigida a él mismo, asi como la dirigida al almirante. Marchdale las ley6 ambas con marcada atenciOn, pero no mostr6 en su rostro tanto asombro como pesar. Cuando termino, Henry le dijo: —Bien, Marchdale, {qué opina de este nuevo y extraordinario episodio en nuestros asuntos? —DMiis queridos jOvenes —dijo Marchdale con voz cargada de emocidn—, no sé qué decirles. No tengo duda de que ambos estan muy sorprendidos por la recepcion de estas cartas, y igualmente por la repentina ausencia de Charles Holland. —i Y usted no lo esta? —No tanto como ustedes, sin duda. La verdad es que nunca tuve una opinion favorable del joven, y él lo sabia. Estoy acostumbrado al estudio de la naturaleza humana desde diversos aspectos; he hecho del estudio y la observacion de esos matices menores del caracter, que suelen escapar por completo a la atenciOn, un asunto profundo y, puedo anadir, doloroso. Y, repito, siempre tuve mala opinion de Charles Holland, lo que él adivin6, y de ahi surgid un odio hacia mi, que mas de una vez, como recordaran, se manifest6 en pequenos actos de oposicion y hostilidad. —Me sorprende mucho. —Esperaba que asi fuera. Pero no pueden dejar de recordar que en un momento estuve a punto de marcharme de aqui Unicamente por su causa. —Asi era. —En efecto, lo habria hecho, pero reflexioné sobre el asunto y contuve el impulso de la ira que, aos atras, cuando no habia visto tanto del mundo, me habria guiado. —Pero, {por qué no nos comunico sus sospechas? Al menos habriamos estado preparados para una contingencia como la que ha ocurrido. —Ponganse en mi lugar y preguntense qué habrian hecho ustedes. La sospecha es una de esas cosas horribles de las que todo hombre deberia cuidar no solo en como la alberga, sino en cOmo la expresa. Ademas, sea cual sea la convicci6n interna sobre el caracter de alguien, existe siempre la posibilidad de estar equivocado. —Cierto, cierto. —KEsa posibilidad deberia mantener en silencio a cualquiera que solo tenga sospechas, aunque le haga ser cauteloso en sus tratos con la persona en cuestion. Solo sospeché, a partir de pequenos matices del caracter que se asomaban a pesar de él, que Charles Holland no era el hombre honorable que pretendia hacer creer a todos. —Y desde el principio tuvo esa sensacion? —Si, la tuve. —KEs muy extrano. CONniluCEOOOlKS.€O _~