Penny Dreadfuls, 1875 · page 235 of 400
Varney El Vampiro — page 235: what you’re looking at
A restored page from Penny Dreadfuls, 1875. Page through the whole issue in the reader above.
📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)
Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.
CAPITULO XXVII LA NOBLE CONFIANZA DE FLORA BANNERWORTH EN SU AMANTE. SU OPINION SOBRE LAS TRES CARTAS. LA ADMIRACION DEL ALMIRANTE. Describir los sentimientos de Henry Bannerworth ante esta aparente desviacion del camino de la rectitud y el honor por parte de su amigo —como habia imaginado con cariio que era Charles Holland— seria casi imposible. Si, como hemos tenido ocasion de decir, es un hecho positivo que una mente noble y generosa siente con mayor intensidad cualquier desconsideracion de esta indole por parte de alguien en quien ha depositado plena confianza, que las mas deliberadas y maliciosas ofensas de completos extrafios, podemos concebir facilmente que Henry Bannerworth era precisamente la persona que mas sufriria ante la conducta que, segun todas las circunstancias, recaia sobre Charles Holland, en cuya fe, veracidad y honor habria apostado su propia existencia apenas unas horas antes. Con tal sensacion de desconcierto que apenas sabia donde caminaba ni adonde dirigirse, se retir6 a su propia habitacion y alli trato, con toda la energia que pudo reunir, de encontrar alguna excusa, si era posible, para justificar la conducta de Charles. Pero no hallo ninguna. Por mas que lo contemplara desde cualquier angulo, se le presentaba el retrato de un egoismo mas frio y desalmado del que jamas le habia tocado presenciar. El tono de las cartas, ademas, que Charles habia escrito, agravaba considerablemente la falta moral de la que se habia hecho culpable; habria sido mucho mejor no haber intentado ninguna excusa que presentar las que alli se consignaban en aquellas epistolas. No podria concebirse un proceder mas frio y deshonroso. Parecia que, aunque albergaba dudas respecto a la veracidad de la visita del vampiro a Flora Bannerworth, habia estado dispuesto a atribuirse a si mismo abundante crédito por los sentimientos mas honorables, e inducir en todos la creencia de que un elevado sentido del honor, asi como un verdadero afecto inmutable, lo mantenian a los pies de quien amaba. Como cierto fanfarr6n que, mientras no hay peligro, se muestra como un héroe, pero que en el momento en que se convence de que sera llamado de verdad a demostrar su tan cacareada valentia, Charles Holland habia abandonado a la hermosa joven, quien, si acaso, ahora ciertamente tenia en sus desgracias un derecho mucho mayor al afecto amable de él que antes. Henry no pudo dormir, aunque, a instancias de George, quien se ofreciO a velar por él durante el resto de la noche, intento hacerlo. En vano se decia a si mismo: «Desterraré de mi mente este asunto tan indigno. He dicho al almirante Bell que el desprecio es el unico sentimiento que puedo tener ahora por su sobrino, y, sin embargo, me descubro reflexionando sobre él y sobre su conducta con una perseverancia que es enemiga de mi reposo». Al fin lego la bienvenida y hermosa luz del dia, y Henry se levanto febril y sin descanso. Su primer impulso fue consultar con su hermano George sobre qué hacer, y George le aconsejO que el senor Marchdale, quien hasta entonces ignoraba todo el asunto, fuera informado de inmediato y consultado, ya que probablemente estaba mejor capacitado que cualquiera de ellos para emitir un juicio justo, sereno y razonable sobre esta dolorosa circunstancia, que no podia esperarse que ninguno de ellos viera con calma. —QQue asi sea, entonces —dijo Henry—. Que el senor Marchdale decida por nosotros. CONniluCEOOOlKS.€O