Penny Dreadfuls, 1875 · page 233 of 400
Varney El Vampiro — page 233: what you’re looking at
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Si las supuestas visitas del vampiro a su hermana Flora hubieran resultado, como al principio esperaba, una illusion y se hubieran explicado de algun modo satisfactorio, ciertamente habria sentido orgullo y placer en cumplir mi compromiso con esa joven. Sin embargo, usted mismo debe advertir que la cantidad de indicios en favor de la creencia de que un vampiro verdaderamente visit a Flora impone la conviccion de su verdad. No puedo, por tanto, hacerla mi esposa en medio de circunstancias tan singulares. Tal vez me culpe por no haber hecho uso inmediato del permiso que se me concedio para renunciar a mi compromiso al llegar por primera vez a su casa; la verdad es que entonces no creia en absoluto en la existencia del vampiro, pero ahora que la conviccion positiva de ese hecho tan doloroso se ha impuesto claramente ante mi, debo declinar el honor de una union que en otro tiempo aguardeé con la mayor satisfaccion. Me dirigiré al continente tan pronto como los medios de transporte lo permitan; por tanto, si albergara alguna idea romantica de pedirme cuentas por una conducta que creo plenamente justificable, no me encontrard. Reciba mis seguridades de respeto hacia usted y de compasion por su hermana, y créame, senor, Su sincero amigo, CHARLES HOLLAND. Estas dos cartas bien podian hacer que el almirante mirase a Henry Bannerworth, y Henry al almirante. Un suceso tan absolutamente inesperado para ambos bastaba para hacerles dudar de la evidencia de sus propios sentidos. Pero alli estaban las cartas, como prueba condenatoria del hecho escandaloso, y Charles Holland se habia marchado. Fue el almirante quien primero se rehizo del estupor causado por las epistolas y, con gesto de furia perfecta, exclamo: —jCanalla! jEse vil asesino de sangre fria! | Lo renuncio para siempre! j|No es mi sobrino; es algun maldito impostor! Nadie con una gota de mi sangre en las venas habria obrado asi para salvarse de mil muertes. — {En quién podremos confiar ahora? —dijo Henry—. {Cuando quienes acogemos en lo mas profundo de nuestro corazon nos enganan asi? Este es el mayor golpe que he recibido. Si hay un sufrimiento mas intenso que otro, sin duda se encuentra en la infidelidad y la deshumanidad de quien amamos y en quien confiamos. —jEs un sinvergiienza! —rugi0 el almirante—. ;Maldito sea! Morira en un estercolero, y eso seria demasiado buen lugar para él. Lo abandono —lo descubriré—, y por viejo que sea, pelearé con él; le estrangularé, el canalla; y en cuanto a la pobre y querida senorita Flora, ;Dios la bendiga! —yo— —la casaré yo mismo y la haré almirante. —La casaré yo mismo. ;Ah, que sea yo tio de semeyjante sinvergiienza! —Calmese —dijo Henry—-; nadie puede culparle. — Si que pueden —replico el almirante—-; no tenia derecho a ser su tio, y fui un viejo tonto por quererlo. El anciano se sent6, y su voz se quebro por la emocion al decir: —Se lo digo, habria muerto gustosamente antes que esto ocurriera. Esto ahora me matara; moriré de vergiienza y pena. Las lagrimas brotaron de los ojos del almirante, y la vista de la emoci6n de ese noble viejo contribuy6 a calmar el enojo de Henry, que, aunque dijo poco, sentia en su pecho un volcan de furia. CONniluCEOOOlKS.€O _~