Penny Dreadfuls, 1875 · page 229 of 400
Varney El Vampiro — page 229: what you’re looking at
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CAPITULO XXVI EL ENCUENTRO A LA LUZ DE LA LUNA EN EL PARQUE. LA VENTANA DE LA TORRE EN EL SALON. LAS CARTAS. El viejo almirante mostr6 tal disposici6n a ofenderse con Charles si éste osaba, siquiera por un momento, dudar de la veracidad del relato que se le habia comunicado, que éste no quiso provocarlo y se limit6 a decir que lo consideraba muy maravilloso y extraordinario, lo cual satisfizo sobradamente al anciano. Sin embargo, el dia ya avanzaba bastante, y Charles Holland comenzo a pensar en su compromiso con el vampiro. Ley6o la carta una y otra vez, pero no pudo llegar a una conclusion clara sobre si ésta implicaba que Sir Francis Varney deseaba enfrentarse a él a la hora y lugar indicados, 0 si simplemente se trataba de concertar un encuentro como paso preliminar. En general, tendia a pensar que Varney ofreceria alguna explicacion, pero, en cualquier caso, persistid en su determinacion de ir bien armado, por si acaso hubiera alguna traicion. Como no ocurrié nada de importancia hasta casi la medianoche, pasaremos directamente a ese momento, y nuestros lectores imaginaran que son las doce menos cuarto de la noche, y que el joven Charles Holland esta a punto de salir de la casa para acudir a su cita junto al roble podado con Sir Francis Varney. Coloco sus pistolas cargadas convenientemente en el bolsillo, de modo que pudiera tomarlas al instante, y luego se envolvi6 en un abrigo de viaje que habia traido consigo a Bannerworth Hall, preparandose para abandonar su habitacion. La luna todavia brillaba, aunque algo menguante, y aunque habia bastantes nubes en el cielo, eran ligeras y esponjosas, apenas interrumpiendo los rayos de luz que procedian del disco lunar casi leno. Desde su ventana no podia ver el lugar del parque donde debia encontrarse con Varney, porque la habitacion que ocupaba no estaba lo suficientemente alta como para mirar por encima de una franja de arboles que bloqueaba la vista. Desde casi cualquier ventana Superior, en cambio, si podia observarse el roble podado. Result6 que el almirante estaba alojado en una habitaci6n inmediatamente encima de la que ocupaba su sobrino, y, como su mente estaba ocupada en cOmo maneyar los preliminares del duelo entre Charles y Varney al dia siguiente, le resultaba dificil dormir; tras permanecer en la cama unos veinte minutos y comprobar que cada instante se sentia mas inquieto, adopt6 la costumbre que siempre seguia en tales circunstancias. Se levant6, se vistio nuevamente, y se dispuso a mantenerse despierto una hora antes de intentar dormir de nuevo. Sin embargo, no disponia de luz, asi que corrio la pesada cortina de la ventana y dejo entrar tanta luz de luna como pudo. Desde aquella ventana se disfrutaba de una vista hermosa y extensa, pues desde alli la mirada podia abarcar completamente la copa de los arboles mas altos, sin interrupcion alguna en el paisaje, tan amplio como encantador. Incluso el almirante, que nunca admitia encontrar belleza en un escenario donde el agua no constituia gran parte de él, no pudo resistirse a abrir la ventana y contemplar con cierta admiracion los bosques y valles iluminados por la luna, cuya luz, suavizada y realzada por los vapores que luchaban por abrirse paso, hacia el paisaje ain mas hermoso. CONniluCEOOOlKS.€O