Penny Dreadfuls, 1875 · page 226 of 400
Varney El Vampiro — page 226: what you’re looking at
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Al final lleg6o una tormenta de Iluvia, relampagos y viento. Nos levantaba montanas de agua, la espuma nos cubria la cabeza, y los hombres fueron atados a sus puestos para evitar ser arrastrados por la corriente. Pero el extrano seguia recostado sobre los barriles de agua, dando patadas con los talones y siulbando su infernal melodia, siempre la misma. Ni el agua lo arrastraba ni lo movia; de hecho, esperabamos de buen grado y con cierta ansiedad ver como tanto él como el barril flotaban por la borda en cualquier momento; pero, como dijo el capitan: —jMaldita bitacora! —dijo—, el viejo barril parece atornillado a la cubierta, y no se mueve, y él encima de él. Habia una fuerte inclinacion a arrojarlo por la borda, y los hombres conversaban en susurros, acercandose al capitan, diciendo: —Capitan, venimos a preguntarle qué piensa de este extrafMo hombre que ha Ilegado tan misteriosamente a bordo. —No puedo decirles qué pensar, muchachos; esta mas alla de todo pensamiento —dijo— ; es algo que supera mi comprensi6n, se los prometo. —Bueno, entonces pensamos casi lo mismo, capitan. —({ Qué quiere decir? —Que no es exactamente de los nuestros. —No, ciertamente no es marinero; y aun asi, para un hombre de tierra firme, es de los tipos mas raros que he conocido. —Asi es, senor. —Se mantiene bien sobre el agua salada; y debo decir que no podria mantenerme sobre esos barriles de agua de esa manera. —Ni nadie de nosotros, senor. —Entonces, {no estorba a nadie? —;nadie quiere ocupar su lugar, supongo? Los hombres se miraron entre si, un tanto perplejos; no entendian el significado en absoluto, y la idea de que alguien quisiera tomar el lugar del extrafo en los barriles era tan ridiculamente absurda que, en cualquier otra ocasion, la habrian considerado una broma endiablada y se habrian reido sin parar. Pausaron unos minutos, y luego uno de ellos dijo: —No es que le envidiemos su lugar, capitan, porque nadie mas podria estar alli ni un instante. Cualquiera de nosotros que hubiera estado alli habria sido arrastrado por el agua mil veces. —Asi es —dijo el capitan. —Bueno, senor, él es mas que nosotros. —Muy probable; pero jqué puedo hacer yo? —Pensamos que es la causa principal de todo este alboroto en los cielos: la tormenta y el huracan; y que, en resumen, si permanece mucho tiempo mas, todos nos hundiremos. —Lamento oirlo. No creo que estemos en peligro, y si ese ser extrafio tuviera algun poder para evitarlo, seguramente lo haria, no sea que se ahogue. —Pero pensamos que si lo arrojaran por la borda todo iria bien. — En serio? —Si, capitan, puede confiar en que él es la causa de todos los problemas. Arrojarlo por la borda es todo lo que necesitamos. —No lo arrojaré por la borda, ni siquiera si pudiera hacerlo; y de ningun modo estoy seguro de nada por el estilo. —No lo pedimos, sefir. CONniluCEOOOlKS.€O _~