Penny Dreadfuls, 1875 · page 221 of 400
Varney El Vampiro — page 221: what you’re looking at
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—No lo sé, pero no puedo evitarlo. Me parece como si algo pesara sobre nosotros, y no sé qué es. —Si, ahi estan los colores, Jack, en lo alto del mastil ondeando con una buena brisa. —jAh! —dijo Jack, mirando los colores, y luego se fue sin decir nada mas, porque tenia un deber que cumplir. Pensé que mi compafiero tenia algo en la cabeza que le causaba tristeza e incomodidad, y no le presté mas atencion; de hecho, al cabo de uno o dos dias estaba tan alegre como los demas, y no mostraba mas melancolia que yo pudiera percibir, sino que estaba tan cOmodo como cualquiera. Tuvimos un vendaval frente a la costa de Vizcaya, y lo soportamos sin perder ni un palo ni un bauprés; de hecho, sin el mas minimo accidente o rasgadura de ningun tipo. —Ahora, Jack, {qué opinas de nuestro barco? —dije yo. —Se mueve como un pato sobre el agua, sube y baja con las olas, y no da tumbos como un aro sobre piedras. —No, no; va suave y delicadamente. Es una nave gallarda, y este es su primer viaje; predigo que sera prospero. —Eso espero —dio él. Bien, continuamos con éxito durante unas tres semanas; el océano estaba tan calmado y liso como un prado, la brisa ligera pero buena, y avanzabamos majestuosos sobre las profundas aguas azules, pasando costa tras costa, aunque todo a nuestro alrededor no era mas que el aparentemente sin rumbo océano a la vista. —Un mejor marinero nunca ha subido a bordo —dijjo el capitan un dia—-; seria un placer vivir y morir en un barco asi. Como die, habian pasado tres semanas o cerca de eso, cuando una mafiana, después de que salio el sol y se lavaron las cubiertas, vimos a un hombre extrafo sentado sobre uno de los barriles de agua que estaban en cubierta; como estaban Ilenos, nos vimos obligados a dejar algunos sobre la cubierta. Puedes imaginar que los que estaban en cubierta hicieron algo mas que mirar fijamente a esa aparicion extrana e inesperada. Por Dios, nunca vi hombres abrir los ojos tanto en toda mi vida, ni hubo excepcion a la regla. Yo también me quedé boquiabierto, como era natural; pero no dijimos nada durante algunos minutos, y el desconocido nos observaba con calma, luego levant6 un ojo con aire marinero hacia el cielo, como si esperara recibir una carta de San Miguel o un billet doux de la Virgen Maria. — {De donde habra venido? —dijo uno de los hombres en voz baja a su companiero, que estaba junto a él en ese momento. —j{ Como voy a saber? —respondi6 su companero—. Puede que haya caido de las nubes; parece estar examinando el camino; tal vez vuelva. El desconocido permanecio sentado todo el tiempo con una frialdad y despreocupacion extremas; apenas nos concedio atencion, y esta fue muy leve. Era un hombre alto y delgado —lo que llaman larguirucho—, pero evidentemente poderoso. Tenia pecho ancho, brazos largos y musculosos, nariz aguilefia y un ojo negro como el de un Aguila. Su cabello era rizado, pero con canas; parecia blanquearse en las puntas, aunque por lo demas estaba vigoroso y activo, al juzgar por su apariencia. CONniluCEOOOlKS.€O _~