Penny Dreadfuls, 1875 · page 220 of 400
Varney El Vampiro — page 220: what you’re looking at
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—j Como he de saberlo? — {Lo volvi6 a ver alguna vez? —Nunca; aunque otros han tenido ocasion de verlo de lejos en ese mismo Océano, pero nunca se acercaron tanto como nosotros, que yo sepa. Claro que puede que lo hayan hecho. —jEs singular! —Singular 0 no, es una tonteria comparada con lo que puedo contarte. ;He visto cosas que, si me pusiera a describirtelas, dirias que estoy inventando una novela! —Oh, no; es imposible, tio, que alguien pudiera sospechar que usted inventara algo asi. —(jMe creerias, entonces? —Desde luego que Si. —Pues alla va. Te voy a contar ahora un suceso que no me ha gustado mencionar a nadie todavia. — {De veras? {Por que? —Porque no queria verme obligado a estar peleando a cada rato con quien no me creyera. Pero aqui lo tienes: Ibamos en viaje hacia oriente; un buen barco, un buen capitan, y buenos compaiieros de camarote, ya sabes, ayudan mucho a que un viaje prospero sea agradable y feliz, y en esta ocasiOn teniamos toda la razon para esperarlo. Nuestra tripulacion era de hombres hechos y derechos —-habian sido marineros desde ninos; nada de esos franceses que hacen un aprendizaje y luego vuelven a ser gente de tierra. Oh, no; eran firmes y verdaderos, amaban el mar como el perezoso ama su cama, o el amante a su amada. Si, y en cuanto a eso, el amor era mas duradero y saludable, pues crecia con los afios, y hacia que los hombres se estimaran unos a otros, y se apoyaran mientras les quedara un brazo que mover —mientras fueran capaces de mascar un cabo de tabaco o guifar un ojo, por no decir mover la trenza del pelo. Ibamos con carga hacia Ceildn, para traer especias y otros productos del mercado de la India. El barco era nuevo y bueno —una nave bonita; se posaba en el agua como un pato, y una brisa firme la Ilevaba sobre las olas sin ese cabeceo y vaivén de una vieja artesa en un desagiie, como en las que he tenido la desgracia de navegar alguna vez. No, no: estabamos bien cargados, bien contentos, y levamos anclas con el corazon liviano y un fuerte hurra. Partimos rio abajo, doblamos el North Foreland y salimos al Canal. La brisa era constante y firme, y nos impulsaba como si hubiese sido hecha para nosotros. —Jack —le dije a un companero mio, mientras él miraba al cielo, luego a las velas, y finalmente al agua, con una seriedad que no me pareci6 muy acorde con la ocasion. —Bueno —respondio él. —({ Qué te pasa? Pareces tan melancolico como si fuéramos a echar suertes para ver quién sera devorado primero. {Estas bien? —Estoy bastante sano, gracias a Dios —dijo él—, pero no me gusta esta brisa. — {No te gusta la brisa? —dije yo—; amigo, es tan buena y agradable como cualquiera que haya Ilenado una vela. {Qué quieres, un vendaval? —No, no, de eso si que tengo miedo. —Con un barco asi y con un grupo de marineros fuertes y capaces, creo que podriamos soportar el vendaval mas fuerte que haya silbado jamas a través de un bauprés. —Eso puede ser; espero que asi sea, y realmente lo creo y pienso asi. —Entonces, {por qué estas tan malhumorado y melancélico? CONniluCEOOOlKS.€O _~